06 marzo 2007

Necesito creer

A casi todos les sonará el texto del poster del despacho de Fox Mulder, el agente de Expediente X, y que se ha hecho popular desde entonces en las discusiones entre los capuleto y los montesco de los ovnis, paraciencias y psicocosas en general...

Lo que me lleva hoy a mencionar este cartel es que la actitud de Mulder también aparece en los ámbitos cientificos. El ejemplo que tenía en la fresquera está, además, en el ámbito de la "ciencia dura" por antonomasia: la física.
¿Se acuerdan de la fusión fría? La historia está relatada en muchos sitios pero para reducirles la tarea les hago un relato muy breve y con algo de información alternativa:
El 23 de marzo de 1989 se convocó una conferencia de prensa en la Universidad de Utah. Se anuncia que Martin Fleischmann y Stanley Pons, ambos químicos, habían logrado poner en marcha un proceso que se llamó después "fusión fría" y que generaría energía de forma ilimitada y sin apenas coste.
La noticia, lógicamente, fue acogida por la prensa con rapidez. Por ejemplo, The Wall Street Journal la publicó al día siguiente bajo el título ¿Domesticando las bombas H?:
Taming H-Bombs? Two Scientists Claim Breakthrough in Quest For Fusion Energy.
Ni Pons ni Fleischmann era unos indocumentados o unos iluminados detrás del móvil perpetuo sino que acumulaban una excelente trayectoria investigadora. Ambos habían publicado en los años anteriores a razón de una docena de artículos por año (o más en el caso de Fleischmann). Aunque sus últimos trabajos se publicaron en 1994, Pons acumuló más de cien artículos con más de 3000 citas en conjunto y Fleischmann más de 200 con 9000 citas. gente, por tanto, a la que había que prestar atención.
El trabajo principal, de apenas 7 páginas, fue publicado poco después, el 10 de abril de 1989, en el Journal of Electroanalytical Chemistry con el título "Electrochemically induced nuclear-fusion of deuterium" y ha acumulado 694 citas hasta ahora. Como dato anecdótico, en el texto no aparece la expresión "cold fusion".
En los meses siguientes se desató un comprensible entusiasmo por el hallazgo: en una cubeta con agua pesada y un par de electrodos, uno de ellos de paladio, era posible replicar la fusión nuclear de la que ya hemos hablado en este blog (1 y 2), con una "pequeña" diferencia: funcionaba a temperatura y presión normales (en vez de unos 100-150 millones de grados).
Lógicamente, muchos grupos intentaron replicar los resultados. Tras un tiempo de dudas y resultados contradictorios o ambiguos no pudo establecerse la existencia de la fusión fría.
Estábamos en un caso donde se afirmaban resultados extraordinarios: la prueba debía ser igualmente clara. Y no pudo ser.

La evolución del número de artículos sobre fusión fría en las revistas científicas fue a imagen y semejanza de los artículos en el The Wall Street Journal, el diario que abanderó la causa desde el principio: en el 89 este periódico publicó 54 artículos sobre el tema, 22 en el 90, 7 en el 91, 13 en el 92, 5 en el 93, 4 en el 94, 3 en el 95, 2 en el 96... y se acabó. El tema estaba muerto.

Y aquí surgió el síndrome "I_want_to_believe" y, a pesar del descrédito sufrido, un grupo de gente ha seguido adicto al tema y ha organizado lo que se parece mucho a una secta dentro de la ciencia: publican sus trabajos en revistas propias y organizan congresos específicos como la serie de International Conferences on Condensed Matter Nuclear Science.

Siempre desde el burladero y consciente de que no soy físico y de que mi comprensión de todo esto es muy superficial, no puedo dejar de pensar en las similitudes entre este panorama y algunas variantes de las pseudociencias. De la necesidad de creer en algo que, tras dos décadas de trabajos, no ha avanzado en nada sustancial. Del poder del autoconvencimiento que hace que uno de los más recientes adeptos diga:
"No puedo creer que los extraordinarios hallazgos de cientos de investigadores sean producto de su imaginación o fraude" (Ludwik Kowalski).
La ilusión es, en efecto, persistente y de vez en cuando reaparece con fuerza. En el año 2002, Rusi Taleyarkhan, físico en el Oak Ridge National Laboratory, y 5 coautores publicaron un artículo en Science titulado "Evidence for Nuclear Emissions During Acoustic Cavitation" (DOI: 10.1126/science.1067589). El editor resumía:
Taleyarkhan et al. (Research Articles, 8 March 2002, p. 1868), reporting results of cavitation experiments with deuterated acetone, presented evidence of nuclear emissions that they held were consistent with deuterium-deuterium (D-D) fusion reactions.
Las críticas surgieron y fueron duras (1) pero a pesar de la controversia, Taleyarkhan publicó otros dos artículos en revistas de alto impacto dando más detalles sobre el proceso. Incluso, como en los episodios de Expediente X, intervino una exótica pero real agencia gubernamental: la U.S. Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA) financió un programa llamado Sonofusion para intentar replicar los experimentos de Taleyarkhan. En los años siguientes volvió a producirse un intenso debate que, lamentablemente, acabó como el primero: no hay evidencia de fusión fría y algunos efectos observados por Taleyarkhan se explican por mecanismos físicos conocidos.

Pero como I_want_to_believe, el nuevo fracaso no será impedimento para que del 25 de junio al 1 de julio de este año se celebre el ICCF13 en Dagomys (Rusia) donde se presentarán, una vez más, los últimos hallazgos y avances sobre el tema.
Esos hallazgos no encontrarán salida en las revistas cientificas. Acordes con el síndrome, los autores no aceptarán que la causa del rechazo sea que no hay evidencia sino la existencia de una conspiración para reducirles al silencio. A pesar del ejemplo de Science y Taleyarkhan.

(1) "The experimental evidence cited by Taleyarkhan et al. for D-D fusion rests on three basic observations: excess tritium, excess neutrons, and coincidences between neutrons and sonoluminescence light. As we have detailed here, however, the study presented significant internal inconsistencies in the measurements of neutron singles and neutron/SL coincidences, as well as a very large quantitative mismatch between the tritium and neutron data. These inconsistencies cast serious doubt on the claimed evidence for D-D fusion in these experiments."

P.D.: el comentario de Athanasius me recordó que Donald Kennedy explicó en un editorial las razones de haber accedido a publicar el trabajo de Taleyarkan y colegas, dando detalles sobre el debate que se desató y que normalmente no trasciende al público que lee la revista. He puesto ese sabroso editorial aquí.

6 comentarios:

Athanasius Pernath dijo...

Enhorabuena por el articulo... me parece un maginifico y muy didactico ejemplo para divulgar entre la gente que quiere aprender y pensar (de verdad, no los que van por ahi diciendo una cosa y actuando según lo contrario) la diferencia entre ciencia y cientificos: No porque un cientifico, o dos... o tres docenas digan algo, ni siquiera porque lo publiquen, va a ser cierto.

La ciencia, a diferencia de las maguferias no es una secta donde puedan imponerse modas o pactos de silencio (pese a lo que muchos magufos, y algunos cientificos, quieran hacer creere). Cuando una idea, por diferente que pueda ser a lo establecido, es valida, acaba imponiendose... por el contrario, cuando es invalida, duerme el sueño de los justos.

Respecto a las cifras que has publicado, son una prueba mas (y ya van...) de que todo ese rollo de la ciencia oficial y los "acallamientos" no son mas que tonterias: si eso fuera asi, no habria un alto numero de publicaciones en los primeros años, para ir desapareciendo paulatinamente.

A diferencia de las payasadas de los magufos, que siempre repiten las mismas tonterias falsas, en la ciencia de verdad las ideas necesitan tiempo, control y rigurosidad para establecerse... por eso la ciencia descubre cosas, y la maguferia solo repiten payasadas.

Saludos Variados,

Angel dijo...

Tu comentario me recordó que Donald Kennedy, editor jefe de Science, explicó en un editorial la trastienda de la publicación de Taleyarkhan y las razones de su publicación a pesar de las opiniones en contra. He puesto el editorial al final del post porque no sé como hacerlo aquí. Merece la pena.

Pedro Terán dijo...

Ángel:
Pues a mí la argumentación me parece bastante floja, porque se me puede aplicar perfectamente a mí (y yo con el Sr.Mulder no tengo nada que ver).

Me parece que todos creemos en lo que hacemos, por lo que el hecho de tener una postura heterodoxa no convierte esa creencia en algo particular. Lo que cuenta es la validez científica de sus resultados y si ellos los obtienen honradamente e igual que cualquier otro. Si eso es así, no veo por qué no van a investigar el tema que quieran y a pedir que se trate su trabajo igual que el de cualquier otro.

No se puede establecer si los trabajos en ese tema son tratados justamente, usando como criterio si el tema es impopular o no. Es decir, puedes usar la impopularidad del tema como explicación alternativa a la de ellos; pero sería frívolo decir que como el tema es impopular, no hace falta examinar en casos concretos si se prejuzgan sus trabajos o no.

De igual forma, el que hagan sus propios congresos y editen sus propias revistas, como hacen todas las microcomunidades, no los convierte en una secta.

(Bueno, lo dejo aquí que me cierran la facultad)

Angel dijo...

Pedro, entiendo lo que dices pero creo que el caso es algo diferente. No se trata de que se rechace una investigación nueva sino que es una línea medura, que comenzó prometiendo resultados extraordinarios que no se han replicado nunca de forma fiable. En su momento se atendió como a otra cualquiera, con ilusión y cómo no, con ambición por su importacia económica. Pero simplemente no funcionó.

La publicación del trabajo de Taleyarkhan es la muestra de que, a pesar de todo, se atiende aquello que tiene alguna posibilidad de ser cierto aunque sea remota: mostraron un extraño efecto que atribuyeron a la fusión. Luego ese efecto se explicó de forma más convencional y el asunto ha muerto de nuevo.

Yo también estoy seguro de que la veintena de asistentes a esos congreso creen en lo que hacen pero eso no aumenta la probabilidad de que tengan razón. Y creo que no es que el tema sea "impopular" sino que ha sido desechado por ser un fiasco. Ya hubo mucha gente trabajando en el asunto porque tendría una importancia económica enorme y los resultados son nulos. Es abandono más que impopularidad.

Sí estoy de acuerdo en que tienen todo el derecho a trabajar en lo que les parezca pertinente. Si se entiende lo contrario es que me he explicado mal. Aún así, este asunto tiene toda la pinta de ser muy parecido a los rayos N de Blondlot:
http://www.psicobyte.com/articulo/los_rayos_n

El post, en definitiva, va de la curiosa tendencia de los humanos a mantenernos aferrados a ilusiones por más que la realidad se empeñe en reducirlas a cenizas. Y de que los científicos no son (somos) ajenos a esa tendencia.

Por último, reconozco que dudé en usar la palabra "secta", la puse y la quité un par de veces porque suena dura. Si nos atenemos a la definición tercera de la RAE podría defender mantenerla pero tampoco me costaría quitarla y sustituirla por algo así como "comunidad de creyentes". Creyentes sin evidencia, ese es el punto clave.

Secta: "Conjunto de creyentes en una doctrina particular o de fieles a una religión que el hablante considera falsa".

Saludos y que no te dejen encerrado

Pedro Terán dijo...

Claro, si yo creo que estamos de acuerdo en el 99%, lo que pasa que por la prisa no pude escribir un comentario muy matizado.

Supón que tú fueras un historiador o sociólogo de la ciencia (serio), o simplemente una persona curiosa que ve este tema desde fuera. Desde esa posición, a poco serio que uno sea, no puede adoptar el axioma de que el "sistema" científico funciona bien. Es decir, dado un caso concreto, el hecho de que el sistema funcione bien "en términos generales" o "casi siempre" no es evidencia de que en ese caso haya funcionado bien.

Si tú estás dentro y te interesan muchos temas distintos, puedes decir que tienes una cantidad de confianza en que, para un caso "tomado al azar", el sistema (a la larga) ha funcionado correctamente. Porque el sistema a larga funciona bien casi siempre; podemos decir que al llamar fiasco a la fusión fría, a los rayos N o a cualquier cosa a la que la ciencia llame fiasco, tenemos una gran probabilidad de acertar.

Ahora, no puedes convencer a un observador externo de que el caso X es un fiasco sin usar ninguna información de detalle relativa al caso. El observador te dirá: "Es que yo no quiero saber si está justificado que usted, sin haber examinado la evidencia, tenga mucha confianza en que X es un fiasco, yo quiero saber si lo es o no. Yo sé que la ciencia se equivoca a veces, ¿por qué no va a ser esta una de esas veces?" (el paralelismo con las pseudociencias queda claro)

Entonces se podría producir el siguiente diálogo:
-La comunidad científica ha rechazado racionalmente esa línea de investigación. La prueba la tiene en que hacen sus propios congresos y publican sus propias revistas porque las [otras] revistas científicas rechazan su trabajo.
-¿Y por qué lo rechazan?
-Pues porque no es bueno, si fuera bueno no lo rechazarían.
-Pero los investigadores de X reclaman que sus trabajos son tratados injustamente por las revistas.
-Las revistas tratan a todo el mundo por igual. Los investigadores de X intentan publicar su trabajo en revistas de primera línea, porque eso es lo que hacían cuando X estaba considerado un tema muy prometedor. Luego se demostró que la cosa no era así y el tema quedó desacreditado; su problema es que siguen creyendo que esas revistas son "su sitio". Eso es lo que no tiene lógica.
-Pero ellos han seguido investigando en el tema. Tras varios años, pueden haber encontrado nueva evidencia. Es lógico que la compartan
-Las revistas han rechazado su trabajo, eso demuestra que no hay nueva evidencia. Si la hubiera, lo habrían aceptado.
-Pero ellos afirman que a menudo les devuelven sus trabajos sin evaluar, o bien los evaluadores rechazan el trabajo por el mero hecho de ser un tema "desacreditado", sin entrar en su contenido. Si esto es así, ¿cómo van a poder "regenerar" su tema?
-Las revistas no están obligadas a considerar un artículo por el mero hecho de que se lo envíen. Hace falta que el tema se adapte al de la revista.
-Pero me resulta extraña esta (presunta) incidencia de rechazos sin análisis del contenido del trabajo. ¿Me quiere decir que es sólo porque son autores ineptos que no saben qué revistas potencialmente podrían publicar su trabajo? Dado que en otros temas "no desacreditados" esa incidencia es menor, ¿qué me dice de la hipótesis de que la revista no trata igual a los trabajos del tema X que a la de otros temas? A mí, como ser humano, me parece plausible que una revista no quiera publicar artículos sobre un tema desacreditado, para no verse ella misma desacreditada a su vez.
-Cada revista es un mundo, aunque no niego que puede haber casos en que la mala opinión de un editor sobre una línea de trabajo influya en la decisión de publicar o no.
-Se me está ocurriendo que a lo mejor el tema X tiene sus propias revistas y congresos porque en la gran comunidad a la que pertenecen nadie quiere oírles ni tiene interés en su trabajo. Pero, si esto fuera así, ¿no es nocivo para la ciencia llevar el debate a donde nadie lo oye y nadie averigua qué novedades hay respecto al tema?

Aquí dejo la conversación por no ser demasiado pesado, pero quiero incidir en que esa brecha me parece muy negativa porque la falta de intercambio no conduce más que a un empobrecimiento de la comunidad pequeña y a que se propaguen sin control externo ideas erróneas. Aparte de que la comunidad pequeña "maldita" típicamente no dispondrá de buenos doctorandos porque estos pueden elegir entre los pastos más verdes, con lo que el hecho de que no obtengan resultados comparables a los de otras líneas no es un indicador fiable de si esos resultados podrían existir si compitieran en igualdad de condiciones.

Es un círculo vicioso que no favorece a nadie, porque una investigación de calidad sobre el tema sería útil para la comunidad grande incluso si la conclusión final fuese que no hay nada en el tema. Pero una investigación de calidad menguante hecha por investigadores frustrados y enfadados con el mundo, bajo criterios que cada año divergen más de los de la mayoría, no sirve de nada a nadie.

En fin, que yo sigo usando la palabra "impopular" no porque quiera defender esa línea de la que nada sé, sino porque o vamos los dos y nos sacamos el doctorado en Física y nos leemos 300 ó 400 artículos para poder juzgar por nosotros mismos, o no podemos dar el salto de constatar la impopularidad a afirmar el fiasco.

Lo digo desde mi propia experiencia personal de que la gente "creadora de opinión" en mi área que criticaba los difusos hace 20 años no tiene ni idea de la investigación que se ha hecho después (o antes) pero siguen afirmando lo mismo con los mismos aires de seguridad en lo que dicen. Da pena oírles.

Pero bueno, la diferencia es que hoy día todo el mundo tiene tecnología difusa en sus electrodomésticos, en su cámara, en su coche, etc. Así que, por lo menos, fiasco no hemos sido.

Angel dijo...

Creo que al final tú mismo das la clave de cómo se solucionan estos conflictos: el tiempo pone a los temas (no necesariamente a las personas, que vivimos poco) en su lugar.
Una línea de investigación puede etiquetarse de "maldita" por causas diversas, desde la pura mala suerte en sus inicios hasta un acuerdo más o menos general para acallarla.
Pero, si sólo es cuestión de circunstancias (lugar u momento adecuados), al cabo del tiempo creo que es difícil que líneas realmente productivas se pierdan.
La tuya, la de los "difusos" cuentas que empezó mal pero el tiempo la va poniendo en su lugar y por lo poco que sé se utiliza rutinariamente en robótica, por poner un ejemplo económicamente importante. Tal vez 20 años no son nada en esta dinámica y en el tango y habrá que esperar un poco más pero si vale de algo saldrá adelante aunque a los pioneros les toque pasarlas canutas.

Sobre el posible diálogo que sugieres tengo otro alternativo pero creo que será mejor que lo discutamos en persona delante de una cerveza (o dos). Así ya tenemos una razón para otra visita a Mérida.

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