05 febrero 2009

Calculando

Me apetece contárselo: tengo dos vecinos de pasillo que usan ordenadores para hacer simulaciones de propagación electromagnética. Estas simulaciones se realizan resolviendo sistemas de ecuaciones simultáneas, algo normal en aplicaciones físicas. Aunque L tiene un flamante Mac en su mesa (nadie es perfecto) eso no le parece suficiente y sus últimos trabajos se realizaron en Santiago de Compostela, donde tiene su residencia Finis Terrae, un ordenador que pesa 35 toneladas. Por dar algún dato, tiene una memoria de casi 20 Tb (1 terabyte = 1024 gigabytes), 2528 CPU de 64 bits, 390 Tb en disco... Todo funciona bajo Linux y está conectado a 20 Gb/s mediante fibra óptica. Con todo esto, Finis Terrae es el sexto ordenador de España, lista encabezada a día de hoy por el Mare Nostrum de Barcelona. Aún así, los colegas dicen que su arquitectura les viene bien para esos cálculos, lo cual debe ser cierto porque han conseguido programar y hacer resolver un sistema de ecuaciones con 500 millones de incógnitas (ver aquí). En realizar esa tarea se utilizó un 42% del ordenador (1024 núcleos y 6 Tb de RAM) durante 38 horas de operación en total.
¿Qué aplicaciones prácticas tiene este trabajo? En principio, dado que vivimos sumergidos en un mundo de campos electromagnéticos, muchas.
L menciona la simulación de los radares que poco a poco irán equipando los coches y que controlarán los cambios de carril, la proximidad de objetos, la detección de barreras, peatones, señales... Las características de respuesta de todos estos objetos en condiciones reales es prácticamente desconocida por lo que las simulaciones permitirán definir los parámetros operacionales. comprobar sus variantes y, al final, ahorrar tiempo y dinero.
Otro ejemplo es diseño de estructuras dotadas de múltiples antenas, cuyo comportamiento hasta ahora se hacía de forma individual con la seguridad de que al final, al montar el conjunto sobre la plataforma (satélite, barco...) iba a haber interacciones no previstas que obligarían a la modificación del diseño mediante en conocido método de "ensayo y horror".
Finalmente, lo más curioso que comenta es la aplicación de estas simulaciones para el análisis de superficies de invisibilidad. Pero eso ha prometido contarlo otro día. Mientras tanto quédense con lo mejor del post: una vista panorámica de su despacho.

Donde se demuestra que las reglas de la archivística tienen extrañas ramificaciones (post relacionado: el hábitat de la doctoranda)
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