15 octubre 2005

Murphy y los conspiranoicos

Acabo de leer el libro "Las 20 grandes conspiraciones de la historia". Bueno, casi. Debo reconocer que cuando llegué a que lo de la Luna de 1969 fué una película grabada en un estudio, y además, con fallos que no tenían las pelis de la época ("2001 Una odisea del espacio", de Stanley Kubrik, por ejemplo), me dí por vencido. El librito en cuestión fue recomendado, como no, por Iker Jiménez en su programa (ver más abajo) como una obra de referencia para comprender las manipulaciones a las que nos somete no se sabe muy bien quién.
Vaya por delante que no voy a hablar del libro, salvo para decirles que no se han perdido nada.
El fondo de las historias es la palabra "conspiración" que se usa en la acepción de un gran engaño urdido por grupos misteriosos para objetivos oscuros. A los adeptos a esta visión de las cosas se les llama, para bien y para mal, "conspiranoicos".
La conspiranoia tiene un problema intrínseco que parece haber pasado inadvertido para los adeptos: achaca a gobiernos, grupos misteriosos, herederos de ocultas sectas iniciáticas, la capacidad de planificar, ejecutar y controlar toda clase de hechos de repercusión mundial y, además, de camuflarlos vendiendo falsas versiones perfectamente orquestadas y maquilladas de forma que todo el mundo (salvo los conspiranoicos, claro) es engañado y lo ve de otra manera.
¿Cuál es el problema? Pues básicamente que no hay nadie capaz de planificar semejantes conspiraciones. Somos una chapuza, no somos capaces de hacer más allá de una O con un canuto (algunos ni eso). Baste ver la planificación (?) de la invasión de Irak por la nación más potente, informada y satelizada, con perdón, del mundo para empezar a dudar que los USA sean capaces de ocultar un platillo volante desde 1947 hasta nuestros días (incidente Roswell). Si realmente hubiera pasado, alguno hubiera cantado al primer divorcio, depresión o borrachera de fin de semana y hubiera salido en el "Hello" (el "Hola" versión guiri). A lo mejor, a los conspiradores no les pasa nada de eso, no sé...
Luego tenemos las Leyes de Murphy, implacables y de aplicación universal. Baste con recordar la primera: si algo puede salir mal, saldrá mal.
Hacer conspiraciones en este entorno es imposible, oiga. Los conspiranoicos infravaloran por varios órdenes de magnitud la estupidez humana y la capacidad de la naturaleza para sembrar el caos.
Aunque ahora ha surgido un nuevo chivo expiatorio para dirigir las miradas conspiranoicas: los "illuminati". Están de moda, parece que han gobernado el mundo desde siempre y tienen hasta página web. Aunque en este caso creo que debe ser verdad porque lo he visto en una peli ("Tomb Raider") y perdonen pero Angelina Jolie, aparte de ser algo más palpable que los herederos del Temple o de las sectas piramidales, me da muchísimo mejor rollo.

3 comentarios:

Lanarch dijo...

Llego tarde a esta entrada, pero llego ;)

> Luego tenemos las Leyes de Murphy, implacables y de aplicación universal. Baste con recordar la primera: si algo puede salir mal, saldrá mal.

Como suele decir cierto profesor de la UVA de Química Analítica, "la ley del máximo desastre es una de las leyes básicas de la naturaleza" XD

> los "illuminati". Están de moda, parece que han gobernado el mundo desde siempre y tienen hasta página web.

Llevan mucho tiempo de moda, hace años que hay juego de rol, el GURPS Illuminati ;)

También hay un juego de cartas no coleccionables al que solo jugué una vez, pero parecía divertido.


¡Quiero ser un gnomo de Zurich de peluche!

Angel dijo...

¡Quiero una Angelina Jolie de peluche! :-)

Tony Montana dijo...

Dos cosillas al respecto!

En contestación al tema conspiranoico del artículo, efectivamente que las grandes planificaciones necesitan de mucha gente y mucho tiempo para realizarlas, y creo que es imposible que no zozobre por al menos uno de sus autores con el paso de los años. Véase por ejemplo, lo que para mí sí es una conspiración que "triunfó", como dejarse atacar en Pearl Harbor por la Armada Imperial Japonesa (lo cual se descubrió con la desclasificación de documentos militares americanos, irremediablemente). En definitiva, quiero decir que conspiraciones, como las brujas, haberlas haylas, otra cosa es que siempre se destapan (para largo daría el asunto del 11-S: ¿quién "les dejó" atacar? ¿Puede alguien mostrarme una única foto del avión que se "estrelló" en mitad de Washington, o es que nadie de sus 8 millones de habitantes, casulamente, lo vio? ¿Si no, dónde está ese avión y sus doscientos y pico pasajeros? Y todo ello... ¿al poco de acceder Bush al poder? Etc... etc...)

Y luego, un pequeño re-comentario al comentario de lanarch: digamos que la "ley de máximo desatre" es una implicación de la segunda ley de la termodinámica: la entropía siempre crece en un sistema aislado, lo que significa que el grado de desorden, o de caos, siempre va en aumento, y el final para todo sistema siempre es su destrucción.

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