11 octubre 2005

La vacuna de la razón

Hay un programa radiofónico en la SER que se llama Milenio 3. Lo dirige un periodista llamado Iker Jiménez y lo he escuchado atentamente algunas veces que se me ha puesto a tiro. Hoy lo he buscado en internet y en la presentación del programa en su página web aparece lo siguiente: "Misterios no resueltos, periodismo de investigación, fenómenos extraños, ciencia de vanguardia..."; y aquí es que me sale lo del "no pasarán". Vaya por delante que cada uno se gana la vida como puede pero hasta aquí hemos llegado. Y es que los contenidos del programa son cualquier cosa menos ciencia. La ciencia se publica, es pública y transparente, y se somete a verificación a través de procedimientos (el método científico) mejorables pero honrados. Sería complicado explicar con brevedad las trampas semánticas, los retortijones a la lógica, la verborrea sin contenido que alimenta este programa y renuncio a ello. Pero a lo que no renuncio es a reclamar respeto para los que creemos que la razón es la herramienta fundamental que nos permite separar la verdad de la mentira, lo probable de lo improbable, los hechos de las supersticiones. No me toquen la ciencia, please, que hablar de método científico aplicado a parapsicología, fantasmas, psicofonías y demás bichos de la nutrida fauna del zoo Iker es como dice un ilustre tertuliano de la radio "una parajoda".
El problema es que es muy fácil alimentar con chorradas la imaginación del personal. Yo soy un buen aficionado al cine y literatura de ciencia ficción y no me perdía los expedientes X en la tele. Pero de aquí a comulgar con ruedas de molino hay un abismo. ¿Dónde está la trampa? Pues está en que las opiniones de barra de bar y los razonamientos marca Groucho Marx los puede hacer cualquiera. Lo que no es tan fácil es acumular conocimiento, contexto y fundamentos para debatir, criticar y valorar en profundidad. Eso lleva tiempo, estudio y esfuerzo, y claro, es demasiado pedir. Es más fácil escuchar a personajes como Rappel, la pitonisa Lola o Iker Jiménez que a Manuel Toharia o a Juan Luis Arsuaga (y pongo ejemplos con pico de oro), o leer las memeces de J. J. Benítez que la divulgación de altura de Stephen Jay Gould.
Acabaremos teniendo un "Instituto de Ciencias Religiosas" ya verán.
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