21 diciembre 2008

Sobre el futuro del trabajo en Europa

O sea que Europa era esto: un banco central en Francfort, un vacío político y miles de jóvenes viajando con becas Erasmus. Mientras Barack Obama y la Reserva Federal organizan a toda prisa un plan de emergencia para tratar de salvar la economía estadounidense (otra cosa es que puedan), la Unión Europea pedalea en el aire y empuja a los irlandeses a celebrar un nuevo referéndum, a ver si se desencalla el mecanismo de toma de decisiones por si algún día, quién sabe, hubiera que decidir algo.

Lo dice Enric González en El País.

No sé si saben por allá, al otro lado del charco, que el Parlamento Europeo ha votado hace un par de días sobre la propuesta para ampliar la jornada laboral máxima hasta las 60 horas semanales (y 65 para personal con guardias de atención continuada). No, no es una errata: sesenta o sesenta y cinco horas. Trabajar, por ejemplo, de lunes a sábado diez horas diarias y aún quedan cinco para repartir si eres, por ejemplo, médico. La cosa tiene sus trucos porque en teoría, la jornada semanal máxima sigue siendo de 48 horas salvo que… el trabajador renuncie a ella. Les pongo a continuación los puntos cáusticos de la Directiva:

  • El tiempo máximo de jornada laboral sigue siendo de 48 horas semanales a no ser que el trabajador renuncie a ella mediante la firma de una cláusula llamada “opt-out” (acuerdo de renuncia).
  • El límite protector para trabajadores que firman el opt-out podrá de 60 horas semanales medias, calculadas sobre un periodo de 3 meses.

Luego, hay otros puntos que afectan especialmente al personal sanitario. Imagínense las guardias de un médico:

  • Dentro de la guardia, las horas donde el médico no esté activo podrán considerarse como tiempo no trabajado.
  • El nuevo límite protector para trabajadores con opt-out y periodos inactivos de la guardia es de 65 horas semanales medias calculadas sobre un periodo de 3 meses.
  • Los descansos compensatorios detrás de una guardia no tendrán que concederse al término de ésta sino en “un periodo de tiempo razonable”.

Cabe pues la posibilidad de que un médico que sale de guardia se vea obligado a hacer una jornada laboral más sin descansar.

Todo esto sería mediante acuerdo directo con cada trabajador o acuerdo colectivo. El “o” es importante porque permite excluir a los interlocutores sociales que no hacen más que dar la lata.

Lo tenebroso del asunto es que todas las propuestas venían aprobadas por el Consejo de Ministros de Empleo, Asuntos Sociales, Salud y Protección de los Consumidores de los países miembros.

La genial idea venía de lejos, de la Directiva 2003/88/CE, impulsada por Gran Bretaña aunque acogida con entusiasmo por otros países que están incumpliendo flagrantemente la normativa vigente y que ven en esta Directiva la forma menos costosa de dejar de ser ilegales. En el Consejo de Ministros, donde estaba también el nuestro, claro, de los 27 miembros votaron a favor 22. Los otros, en un curioso ejercicio de no sé bien qué, no votaron en contra sino que se abstuvieron: Bélgica, Chipre, Grecia, Hungría, Portugal y España. No se consiguió la minoría de bloqueo que antes de la llegada de Nicolás Sarkozy y Silvio Berlusconi existía.

Por suerte y por lo buenos oficios de un eurodiputado español llamado Alejandro Cercas, el Parlamento Europeo rechazó esta Directiva mediante la aprobación por mayoría absoluta de las 22 enmiendas del “informe Cercas”. Hay que agradecer que los parlamentarios españoles votaran todos, sin distinción de partidos ni ideologías, a favor de las enmiendas.

Alejandro Cercas, responsable de las enmiendas, tras ganar las votaciones en el Parlamento Europeo.

La lectura que hago hoy, ya pasada la tormenta es que la propuesta del Consejo de Ministros es un desprecio a los ciudadanos. Dado que ese Consejo son los ministros de Trabajo y que lo que dice puede acabar siendo ley ¿cuál debería ser nuestra actitud si desde la UE comenzaran a llegar normativas como la recientemente rechazada? No es una pregunta retórica: de la UE vino la directiva que obliga a cobrar por sacar libros de una biblioteca pública, por poner un ejemplo. Un pequeño detalle tal vez pero con un significado ominoso. Y el tema de la jornada laboral no ha quedado zanjado, sólo retrasado, ya que se abre ahora un periodo de conversaciones a ver si se puede llegar a algún acuerdo. Incluso aunque no se llegue, se podrá volver a empezar con un trámite nuevo, cosa que no duden alguno hará.

Para no hablar de oídas:

18 diciembre 2008

Repositorio de fraudes científicos

Repositorio es una palabra que existe a pesar de su fealdad. Significa "lugar donde se guarda algo". Y en Francia, un grupo de estudiantes universitarios de biología ha hecho uno, en internet, claro, dedicado a exponer publicaciones científicas fraudulentas.
El sitio se llama Scientific Red Cards y cataloga los fraudes o la "conducta inadecuada" en tres categorías: tarjetas rojas, verdes y azules, según el fraude afecta a los datos (plagio, invención...), investigación o publicación.
Según los promotores de la iniciativa, el principal objetivo es incentivar una conducta responsable en la investigación científica. Otro es prevenir sobre las citas a estos trabajos ya que no siempre existe una retractación incluso tras la confirmación del fraude.
Hasta el día de hoy han incluido 29 artículos, todos ellos de biología y disciplinas afines. Entre ellos el famoso del coreano Hwang.
Cada artículo incluye bibliografía, enlaces a informes sobre la "conducta inapropiada" y la posibilidad de incluir comentarios.

2008 en fotografías

No se pierdan las primeras 40 fotos candidatas a foto del año. Hay de todo, bonitas, emocionantes y terribles.

16 diciembre 2008

Muere Carleton Gajdusek, investigador del kuru

Carleton Gajdusek murió hace cuatro días en Tromso, Noruega, a los 85 años. Su historia y la de Stanley B. Prusiner en el descubrimiento e investigación del kuru es apasionante, una auténtica aventura. Para aquellos interesados, la conté en dos posts hace unos meses: De los males de una dieta exótica y su segunda parte.
Pueden encontrar algo más de información, en inglés, aquí (es necesario registarse pero es gratis).

13 diciembre 2008

Evolución y creacionismo en países islámicos

En agosto de 2006 se publicó en Science un trabajo firmado por Jon D. Miller, Eugenie C. Scott y Shinji Okamoto titulado
Public acceptance of evolution (
Science, 11 August 2006, 313: 765-766) donde apareció un gráfico (ver al final) mostrando la aceptación o rechazo de la teoría de la evolución en 34 países "occidentales" incluyendo Turquía. Era este último el que salía peor parado, con un 27% que pensaba que la evolución era cierta, un 12% que ni fu ni fa y un 51% que pensaba que era falsa. El segundo por la cola eran los Estados Unidos, con un deprimente 40-21-39. Un dato relevante a la hora de interpretar y poner en un contexto global dichas cifras es que Turquía no es un Estado musulmán sino una república constitucionalmente laica. La realidad en otros países ya formalmente islamicos sería probablemente aún peor.
Esta semana han publicado otro artículo donde se confirma la suposición anterior y deja clara la situación de la ciencia en según qué contextos político-religiosos. La mentablemente, el caso de Kazajstán no sólo es una excepción sino que implica relativamente poca gente ya que, según el nunca bien ponderado The World Factbook de la CIA, sólo tiene 15.2 millones de habitantes. Tal vez sea casualidad pero también el porcentaje de alfabetización es el mayor y el más equilibrado de todos los países: 99.8% para hombres y 99.3% para mujeres. Indonesia y Pakistán, con los mayores porcentajes de "no puede ser cierta" tienen 237.5 y 172.8 millones de habitantes.
Al final, como síntesis, podemos estimar que los que afirman que la evolución no puede ser cierta son 350 millones de personas, frente a los 96 que piensan que es "verdadera o probablemente verdadera". Una relación de 3.6 a 1.

Entradas relacionadas:

Gráfico de Miller et al. 2006:

10 diciembre 2008

Revistas digitales

Un posible regalo para fin de año, cómodo de recibir y barato. No genera residuos ni es necesario almacenarlo en estanterías; no se pierde ni usa árboles muertos.

A través de Zinio es posible suscribirse a unas cuantas docenas de revistas de las normales, no necesariamente científicas. El inglés se lleva la mayor parte pero tampoco están mal algunas nativas nuestras. Por ejemplo: Geo, Lonely Planet, El Jueves, PC World, Muy interesante, Quo. Ah, sí, también Play Boy, claro. La lista completa en español está aquí.

Si no nos molesta leer en inglés, la lista se amplía mucho. Limitándonos a la ciencia y técnica tenemos desde Science (sí, esa Science) hasta Popular Mechanics o Popular Science, recientemente fiambre en España tras una aventura de apenas unos meses en los kioscos.

Yo estoy suscrito a Science en esta versión porque ya no sabía donde meter las revistas (un ejemplar por semana). Aquí me sale a menos de la mitad del precio "analógico", no ocupan lugar y me llegan con exactitud la madrugada de cada viernes. Además, esta suscripción no sólo permite descargar los ejemplares a partir de la fecha de pago (con tarjeta) sino que abre el acceso a todo el archivo vía web, incluyendo la descarga de los artículos en PDF desde el año catapum.

La difunta (en español) Popular Science sale por 1 euro el ejemplar, Popular Mechanics por 50 céntimos...

Mientras escribía lo anterior, me he convencido y reconozco que acabo de suscribirme por un año a Muy interesante. Ya tengo el número de este mes y ojeándolo veo que me adelanté al menos en un artículo, también es casualidad:

Actualización: todo el archivo histórico de Popular Mechanics y Popular Science están disponibles gratis en Google Books.

Grab this Widget ~ Blogger Accessories
 
º