21 febrero 2011

Gerda Taro inventa a Robert Capa. Vive rápido, muere joven...

Francisco Javier Aguilar González, general combatiente en la revolución mexicana en el bando de Francisco Villa, fue embajador de México en Francia de 1942 a 1945. Volvió a su país con recuerdos de su estancia en Europa y entre ellos había un pequeño maletín. Nadie sabe con certeza cómo llegó a su poder pero el caso es que muchos años después era propiedad del historiador Benjamín Tarver al que, parece ser, se lo regaló una pariente del general, amiga de su madre.
En ese maletín, cuya existencia se hizo pública hace muy pocos años, hay unos tres mil negativos fotográficos, unos 120 rollos tomados hace más de 70 años en la Guerra Civil española. Las fotografías fueron tomadas por Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour. En diciembre de 2007, tras las pertinentes negociaciones, fueron enviadas al ICP (International Center of Photography)  y allí comenzó el proceso de digitalización y catálogo. Aunque algunas de ellas se han hecho ya públicas, queda aún una gran cantidad inédita.
Una de las cajas con los rollos fotográficos (de Metapedia); más fotos de las cajas aquí.
Hay fotógrafos que son leyendas y si hay uno que destaca sobre los demás es, sin duda, Robert Capa. Lo que es menos conocido es que Robert Capa no fue un personaje real sino una estrategia de marketing de su mucho menos conocida compañera Gerta Pohorylle que, a su vez, se renombró como Gerda Taro. Su historia es apasionante y triste, con un tinte épico realzado por el hecho de que todos acabaron muriendo como fotógrafos de guerra, Gerda en España, Capa en Vietnam y Seymour en Egipto.
En este punto del relato, les recomiendo la novela "Esperando a Robert Capa" de Susana Fortes. Se trata de una historia posible sobre Gerta Pohorylle y André Friedmann, basada en lo que se sabe de ellos y novelada en lo que pudo ser. Reconozco que me enganchó desde el principio a pesar de saber el final. Gerta, alemana de origen judío, huye a París al iniciarse las persecuciones nazis en 1933. Allí conoce a André Friedman, otro judío huido, con el que intentará vivir haciendo reportajes fotográficos. Al ver las grandes dificultades que tienen a la hora de conseguir trabajos se le ocurre una idea brillante: a partir de ese momento, las fotos las tomará un fotógrafo estadounidense llamado Robert Capa y ellos serán sus representantes. Capa no existe pero su firma estará en la obra de André y de Gerta que, ya de paso, se rebautiza como Gerda Taro.

Gerda Taro en uno de los rollos mexicanos
Capa se hace tan real que cuando ambos van a cubrir la guerra española Gerda llama a su pareja por el nuevo nombre y André pasa al olvido para siempre.
Juntos o separados cubren las batallas de los frentes del Ebro, Madrid y Córdoba, avances, retiradas y éxodos. Sus fotos ilustran las revistas francesas pero no consiguen lo que Gerda quería: una reacción internacional apoyando al bando republicano. En julio de 1937, apenas dos años después de conocerse, Gerda muere en la retirada de la batalla de Brunete al ser aplastada por un carro de combate. Capa lo hará mucho más tarde, en 1954, al pisar una mina en Indochina. Gerda apenas tenía 27 años y ostenta el dudoso honor de ser la primera mujer muerta como corresponsal del guerra.

André Friedmann con una cámara de cine Eyemo que usó el último año en la guerra española.
Capa fundará con Henri Cartier-Bresson y George Rodger la agencia cooperativa Magnum Photos en 1947. Allá podrán encontrar álbumes con sus fotos. Algunas de Gerda, pertenecientes a los rollos de México están en esta galería.
Les confieso que la historia de Gerda Taro me ha conmovido, parece tan reciente que el dato de que nació hace 101 años resulta extraño viendo su foto.
Por no perder el ambiente acabo de comprar Out of the shadows. A life of Gerda Taro y estoy repasando Territorio comanche, de Pérez Reverte, puntos de vista diferentes sobre la oscura épica de los corresponsales de guerra que llevan consigo el arma más poderosa ya que tiene la capacidad de transmitir la realidad y congelar el tiempo.

Gerda Taro en una foto de Capa en 1936
 Ver más en: The Mexican Suitcase, Magnum Photos. Y mucho mejor contado aquí.

19 febrero 2011

Poesía pura y otra fauna legislativa

Las leyes y decretos deberían ser como los medicamentos y sólo salir al público tras estudios que garanticen tres cosas esenciales: que realmente son funcionales contra la enfermedad, que sus efectos secundarios, aunque existan, están bajo control y que sus interacciones con otros medicamentos no darán sorpresas desagradables.
Las leyes deberían ser iguales y pasar, antes de publicarse en el boletín correspondiente y afectar a toda la comunidad, un control de calidad equivalente sobre su función, efectos e interacciones. Nada más lejos de la realidad.
Hay buenos ejemplos de normas magníficas desde el punto de vista técnico (recuerdo el "Reglamento de actividades molestas...", redactado en 1961, por ejemplo) pero también abundan las normas defectuosas, aparentemente improvisadas, que deben ser retocadas una y otra vez cuando acaban generando más problemas de los que resuelven. Toda la legislación universitaria de los últimos 10 años pertenece a este grupo, empezando por la Ley 6/2001 de Universidades y terminando, por el momento, con el último Decreto de Doctorado. Por si era poco, últimamente han aparecido variantes nuevas en la redacción legislativa pertenecientes a diversas facies, en una especie de explosión de tontodiversidad. Les pongo tres ejemplos para que disfruten, a ver si saben de donde salen (la solución al final).
  • Facies bucólica:
En los dos grandes valles del Tajo y el Guadiana, desde las cuevas prehistóricas a los centros tecnológicos, se ha ido escribiendo silenciosamente la crónica de una voluntad de sentir, pensar, ser y estar en el mundo.
  • Facies camarote de los hermanos Marx:
La Dirección del Centro propondrá al Responsable de Calidad del Centro (RCC), generando el documento de nombramiento (PPOC_D001), y proponiendo, a continuación, la composición de la Comisión de Garantía de Calidad del Centro (CGCC), presidida por el RCC, a la Junta de Centro.
  • Facies gongorina:
Con independencia de lo establecido en el apartado anterior, las universidades, previa negociación con la representación sindical, podrán reconocer orientaciones específicas, mediante el establecimiento de criterios objetivos en función de las características de la actividad docente e investigadora de las diversas ramas del conocimiento y ámbitos disciplinares y de un tratamiento equilibrado entre estos, a los efectos de que el personal docente e investigador universitario a tiempo completo pueda desarrollar sus funciones con una intensificación en las actividades docentes o en las de investigación e innovación y transferencia, en virtud del predominio de unas y otras actividades, garantizando una dedicación parcial mínima a las actividades que no sean objeto de intensificación.
Soluciones:
  1. Estatuto de Autonomía de Extremadura recientemente aprobado.
  2. Sistema Interno de Garantía de Calidad del Centro donde trabajo.
  3. Borrador del Estatuto del Personal Docente e Investigador universitario.

15 febrero 2011

Mariposas tunecinas, historias de ciencia ficción y otros desvaríos

1.
Mohamed Bouazizi, de 26 años, se suicida el 4 de enero de 2011 por su situación desesperada en una sociedad que no ofrece oportunidades de supervivencia. Su decisión desata una serie de catástrofes (René Thom dixit), primero en Túnez, después en Egipto, tal vez en Irán, Yemen, Jordania...
Leo en algunos periódicos que se va a financiar un "modelo informátíco del mundo" o algo semejante donde se van a introducir todos los datos posibles como, por ejemplo, "el uso de teléfonos móviles" para simular el funcionamiento del mundo y poder predecir crisis como la que nos está sacudiendo.
Sin embargo, la realidad es tozuda y una mera acumulación de datos (muchas veces erróneos o de fiabilidad desconocida) no es más útil para predecir el mundo que la bola de la pitonisa Lola. Necesitamos organizar redes de relaciones entre ellos adecuadamente conectadas, reguladas y realimentadas y, por supuesto, no tenemos ni idea de cómo podríamos hacer semejante cosa para que el modelo fuera mínimamente útil.

Atractor extraño, obra de rdash.
Mohamed Bouazizi desmontó con su propia muerte toda esperanza de que dichos modelos puedan existir (o nos libró de su amenaza). Antes lo habia hecho Asimov en la ficción ya que en su Fundación, la psicohistoria podía predecir la evolución de la humanidad mediante modelos de las sociedades. Asimov fue más prudente que los actuales promotores del "modelo del mundo" (no esperaba subvenciones) y se cuidó bien de insistir en que la psicohistoria sólo manejaba tendencias y grandes números. Y él mismo desbarató las predicciones cuando en el segundo libro un único personaje desató la pertinente catástrofe. Pensandolo bien, el propio Hari Seldon, el artífice de la psicohistoria, era en sí mismo una catástrofe pero nadie llegó a enterarse nunca.

Atractor extraño, obra de rdash.

2.
Y sin embargo nuestras sociedades occidentales no saben de catástrofes. El relieve de nuestra conciencia colectiva es tan plano que no hay forma de asomarse al precipicio y caerse por un pliegue. Podríamos llamarlo el marasmo de las sociedades acomodadas. En otro libro, El fin de la eternidad, Asimov lo explicó sin saber que era un augurio. En la trama, pasado y futuro están conectados por una especie de túnel de tiempo que permite a unos técnicos, los "eternos", viajar hacia la historia pasada o futura y evitar catástrofes mediante pequeños cambios. Estas mínimas intervenciones generaban "efectos mariposa" que mantenían las sociedades en un estado de paz, placidez y ausencia de crisis. Al final de la novela se descubren las razones de algunos misterios pero la conclusión que nos interesa es que las sociedades que viven sin retos, sin crisis, sin incentivos, acaban por atrofiarse hasta en sus ganas de vivir y, por supuesto, en su capacidad de reaccionar.

Tal vez necesitamos una catástrofe para que, lejos de ver los movimientos del Norte de África como rarezas morunas, nos parezcan reacciones normales ante unos regímenes simplemente injustos. Posiblemente nuestra sociedad del bienestar, en vez de ser completamente beneficiosa tenga como efectos secundarios la atrofia de los valores, el aplastamiento de las utopías, la mediocridad de las ideas.

11 febrero 2011

[Breves] Publicado el Decreto de Doctorado

Comenté algo en Querido doctorando... cuando aún no había salido. Ahora ya está en el BOE, a ver si le echo un vistazo este fin de semana y comento algo más. Mientras tanto: Real Decreto 99/2011, de 28 de enero, por el que se regulan las enseñanzas oficiales de doctorado.


08 febrero 2011

Confidencias de un ateo

No creo que ningún dios exista. Ni Thor, ni Ra, ni Yahvé, ni Shiva, ni ningún otro. Soy, por tanto, ateo.  De vez en cuando tengo algún debate sobre el asunto, a veces con creyentes más o menos verdaderos, a veces con agnósticos más o menos reflexivos. El debate suele plantearse de una manera que, en mi opinión, es errónea y que parte de la suposición de que ser teísta es lo natural y que ser ateo es la consecuencia de algún proceso que te lleva desde el lado "bueno" al "malo". No es mi caso y comentaré algo de eso a continuación aprovechando que acabo de leer un post en la Ciencia y sus Demonios que dice que la "hipótesis de dios" no puede ser abordada desde un punto de vista racional y con el que no estoy completamente de acuerdo.

Evolución: del pensamiento mágico al pensamiento racional
En cierta ocasión una creyente me preguntó cómo había perdido la fe. La pregunta estaba equivocada e intenté explicarle la razón. De niño yo iba a misa, hice algún curso de catequesis y confesaba mis "pecados". No quedaba otro remedio, por supuesto, ya que estábamos en una sociedad que se declaraba católica. A resultas de todo eso creía en el dios de los católicos, y esto es lo importante, del mismo modo con el que creía en los Reyes Magos o en la bruja buena que vivía en la casa blanca del camino al río. El tiempo pasó y como todos los niños me enteré de qué iban los regalos navideños y que aquella bruja era una señora como cualquiera otra. En ese proceso, el dios de los católicos siguió el mismo camino que los otros personajes de ficción infantil y lo hizo sin mayor algarabía ni crisis existencial. Hoy sigo considerándolo justa y solamente eso, una de tantas cosas que los niños creen pero que al crecer vemos como una de tantas fantasías de un periodo donde la inmadurez nos hace compatibles con el pensamiento mágico.
Esa parte de mi vida mostró simplemente que el adoctrinamiento sufrido durante años tuvo que rendirse a la razón, la herramienta que uso para intentar distinguir lo verdadero de lo falso. Otros niños no tuvieron esa posibilidad y, tal vez más influenciables o menos reflexivos, ya no cuestionaron las "verdades" que les inculcaron en una época especialmente vulnerable.
Una vez que descartas a los Reyes Magos y los colocas en el cajón de los seres imaginarios es casi imposible que vuelvas a creer en su existencia. Has leído, has estudiado, has reflexionado, has vivido. El resultado es que poco a poco vas organizando una concepción de mundo basada ya en tus experiencias y no en lo que te cuentan tus padres o el cura de la parroquia. En esa cosmovisión podrías incluir a los Reyes Magos pero eso no sale gratis ya que suponer su existencia generaría conflictos incompatibles con el resto de tu experiencia.
Con los dioses me pasa exactamente lo mismo: los que creen en ellos me cuentan que tienen unas propiedades tan increíbles que el choque con la realidad se me antoja insalvable. Para su pesar, creer en esta etapa de mi vida ya no es lo mismo que creer de niño: el pensamiento lógico ha sustituido al pensamiento mágico y la confianza incondicional en lo que te cuentan ya no existe. Leo por ahí que este proceso me ha convertido en un positivista, filosóficamente hablando. Aparte de las denominaciones, en este momento serían necesarias pruebas extraordinarias para convertirse en un teísta y toda mi experiencia me dice que semejante pruebas no existen.

Probando, probando (o intentándolo)
Con lo anterior creo que mi opinión sobre este tema queda bastante clara pero podemos dar un par de pasos más. La pregunta del millón es, por supuesto si la existencia de un dios puede ser probada. Aquí comienzan a manifestarse los conflictos con los adictos al pensamiento mágico ya que es necesario un consenso sobre que consideramos "prueba". Algunos "mágicos" defienden que su única experiencia personal es prueba suficiente: ellos "saben" que dios existe, luego dios existe. Lo sorprendente es que la incoherencia de su argumento no les es evidente. Si funcionara, el yeti, las abducciones extraterrestres y la Tierra plana serían reales solo porque alguien cree en ellos. En resumen, si alguien tiene una epifanía o un "viaje" puede acabar creyendo en un dios y estar convencido, más allá de cualquier duda, de su existencia pero esa "existencia" no se transfiere mágicamente a la realidad. Curiosamente, este argumento fue utilizado sin rubor en foros presuntamente serios.
Otros "mágicos" intentan acercarse a un concepto de prueba más general. Aquí hay dos tendencias que, en mi ignorancia de la terminología filosófica, llamaré respectivamente "prueba argumental" y "prueba empírica".
La prueba argumental se basa exclusivamente en razonamientos que aplicando la lógica y los conocimientos disponibles intentan llegar a la conclusión de que un dios existe (o de todo lo contrario). Los más conocidos son el argumento ontológico y el cosmológico. Desde mi punto de vista, las pruebas basadas en argumentos verbales tienen un problema fundamental aparte de su mayor o menor consistencia lógica: dan a entender que el salto desde el mundo de las palabras al mundo real tiene efectos reales o, dicho de otro modo, un argumento aparentemente correcto ejercerá una misteriosa fuerza sobre la realidad que hace que esta se adapte a lo que de él se deduzca. Insisto en la expresión "aparentemente correcto" porque en el pasado se han propuesto muchos argumentos que hoy se revelan de una candidez extrema pero que entonces parecían irrefutables. Entre unos y otros solo ha cambiado nuestro conocimiento del mundo. En mi opinión, un argumento formalmente correcto (aparentemente correcto) es poderoso en el sentido de que puede ser un estímulo intenso (piensen en los "experimentos mentales" de Einstein) pero le falta un requisito: el contraste empírico. Conste que lo mismo es aplicable a los argumentos en sentido contrario, como la paradoja de Draygomb, por poner un ejemplo cualquiera.
Y llegamos al final porque ese contraste empírico es el último tipo de prueba y, de hecho, la única que desde mi enfoque sería aceptable y suficiente. Hasta el presente, entiendo que la única prueba empírica que los "mágicos" pueden esgrimir son los llamados "milagros", hechos que la ciencia no es capaz de explicar y que al violar las leyes de la naturaleza prueban que hay una intervención sobrenatural que se atribuye a un dios. En mi opinión, esas pruebas presentan un par de problemas que las hacen insuficientes. El primero es que el hecho de que la ciencia no sea capaz de explicar algo hoy no significa que no pueda hacerlo mañana. El segundo, el más importante, es que el hecho de que la ciencia no pueda explicar algo hoy, o mañana, o nunca, no prueba ni implica que la causa sea sobrenatural siendo indicio únicamente de nuestras limitaciones. En los "milagros", la relación causa (un dios) efecto (curación, por ejemplo) siempre es un suposición, una afirmación gratuita que los creyentes aceptan sin más y que yo veo con absoluto escepticismo.

Dioses con atributos humanos
Finalmente, en las discusiones suele aparecer la pregunta ¿y tú puedes demostrar que los dioses no existen? A eso se suele contestar de dos formas. La primera es que la carga de la prueba corresponde al que afirma su existencia. Es una respuesta razonable pero insatisfactoria porque realmente no responde a la pregunta. La segunda es que no es posible demostrar la inexistencia de algo como "dios". La primera dificultad radica en la propia demostración de "inexistencia": yo no puedo demostrar que nuestro universo no es una simple vesícula en el interior de una gigantesca serpiente que vive en un mundo de seis dimensiones. Pero si yo lanzara esa afirmación no me extrañaría de que cualquiera me pida pruebas de semejante atrevimiento y esas pruebas deberían ser rotundas.

La serpiente cósmica en cuyo interior se aloja nuestro universo.
Con la existencia de uno o varios dioses pasa lo mismo pero solo hasta cierto punto ya que el entusiasmo de los creyentes les ha llevado a cruzar una línea de difícil retorno. Por ejemplo, los cristianos asignan a su dios propiedades extraordinarias, entre ellas el ser omnipotente, omnisciente e infinitamente bueno y misericordioso entre otras cosas. Esas supuestas características divinas han creado un enorme cúmulo de problemas ya que, a cualquiera con un mínimo de comprensión lectora le resulta evidente que en su libro sagrado ese dios manifiesta frecuentemente una crueldad espantosa. Incluso haciendo abstracción de ese libro, la existencia de víctimas inocentes en desastres naturales es incompatible con la bondad y omnisciencia de su dios. En algunas discusiones con fundamentalistas bíblicos yo les ponía el ejemplo siguiente: estoy observando a un niño jugar y me doy cuenta de que un camión está dando marcha atrás y va a aplastarlo; si yo puedo retirar al niño de ese lugar pero me quedo mirando como muere sin hacer nada, la mayoría de la gente dirá que soy un malvado. Por ese mismo motivo, la existencia de un dios con las características del cristiano se da de bruces con la evidencia de la realidad.

Finalizando
Verán que no me he puesto a discutir sobre lo positivo o negativo de las religiones ya que el objetivo del post es simplemente contarles el punto de vista sobre los dioses, punto de vista extrapolable a todo el cortejo de seres sobrenaturales que suelen acompañarlos en la mayoría de las religiones. Lo que sí me gustaría destacar es que todos los creyentes de las religiones monoteístas niegan los dioses de los demás. Son ateos para todos los dioses menos uno que, casualmente, suele coincidir con el de la religión que le inculcaron de niño. Dada la diversidad de dioses en los que la humanidad cree, se me hace especialmente llamativo que cada cual vea tan evidente la falsedad de los ajenos como la realidad del propio.

01 febrero 2011

Pioneros a la fuerza (un quincuagésimo aniversario)

Hoy se cumplen 50 años desde que el primer astronauta estadounidense, que en realidad era africano, hizo el primer vuelo suborbital, antesala de todo lo que vino después. Les traigo la historia que escribí hace cuatro años (como pasa el tiempo, joé).

Los pioneros tienen mucho mérito, suelen ser arriesgados, voluntariosos, imaginativos... Pero a veces se prefiere, como se dice por aquí, hacer los experimentos con gaseosa. O con gente que no tenga sindicato.
Recuerden que el primer astronauta fue Yuri Gagarin y que su vuelo fue el 12 de abril de 1961 a bordo del Vostok I. Gagarin tuvo el placer de ser el primer ser humano que nos vió desde algo más de 300 km de altura aunque por poco tiempo: la misión duró apenas una hora y media. Dió una sola vuelta a la Tierra en una órbita similar a la de la actual Estación Internacional, bastante más baja que los satélites de observación Landsat, Terra o QuikScat, mucho más baja que la constelación GPS y apenas un saltito comparado con los satélites geoestacionarios como el Meteosat.
Los estadounidenses perdían la carrera espacial pero por menos de un mes: Alan B. Shepard voló el 5 de mayo de 1961 a bordo de la Freedom 7, dentro del proyecto Mercury. Shepard no orbitó la Tierra sino que hizo un vuelo de 15 minutos en el que llegó a algo más de 200 km de altitud. Ambos vuelos fueron un éxito y sus protagonistas pudieron contarlo.
Pero aunque nadie les negará la categoría de pioneros, ni Gagarin ni Shepard fueron los primeros en la URSS ni en los EEUU.
El primer ser vivo de cierta inteligencia que orbitó la Tierra se llamaba Laika y lo hizo a bordo del Sputnik II el 3 de noviembre de 1957, cuatro años antes que Gagarin y sólo un mes después del lanzamiento del primer satélite artificial, el Sputnik I. Laika demostró que un ser vivo puede seguir estándolo, al menos un tiempo, allá arriba: fue introducida en una especie de tambor de lavadora y orbitó la Tierra 2570 veces hasta que en abril de 1958 entró en la atmósfera y se destruyó. Laika no duró tanto ya que murió a los cuatro días de un vuelo en el que "no estaba prevista" su recuperación y vuelta a la Tierra.
Por la otra parte, el primer "estadounidense" era africano y se llamaba Ham. Ham voló el 31 de enero de 1961 a bordo de la MR-2 durante unos minutos en una trayectoria suborbital que le llevó a 280 km de altitud. Tuvo más suerte que Laika porque amerizó en el Océano Atlántico en perfecto estado de salud. Como los veteranos de las legiones romanas, se retiró después de su misión y vivió 17 años más en el parque zoológico del Smithsonian en Washington y en el de Carolina del Norte.

Ham
Laika, Gagarin, Ham y Shepard ya están muertos. Laika no volvió de su aventura, Gagarin murió en un accidente de avión (un MIG-15) a los 38 años, Ham de muerte natural a los 27 y Shepard de leucemia a los 75 años.
Luego vinieron muchos nombres más y temo que casi todos están olvidados a pesar del poco tiempo transcurrido. Los del programa Mercury son: Virgil I. Grissom, John H. Glenn, Scott M. Carpenter, Walter M. Schirra y L. Gordon Cooper. Los protagonistas soviéticos en el programa Vostok, aparte de Gagarin, fueron Vladimir Georgievich Titov, Andriyan Nikolaev, Pavel Popovich, Valeriy Bykovskiy y Valentina Tereshkova, la primera mujer en el espacio. Me gusta escribir sus nombres ya que el tiempo es injusto con su recuerdo.
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