30 septiembre 2006

Cuando la evolución es un mal rollo

De la gripe española a la XDR TB o la curiosidad mató al gato

Que la evolución no es una hipótesis por demostrar lo sabemos casi todos. Los que no se lo creen deberían asomarse a campos de batalla evolutivos donde el proceso se desarrolla como en una película acelerada, donde los milenios se convierten en minutos.
En uno de esos campos compiten dos tipos de evolución muy diferentes: la biológica y la científica. La primera está representada por unos cientos de especies de bacterias patógenas que insisten de sobrevivir aunque eso suponga un problema serio para sus hospedadores. La otra se empeña en impedir que alguna de las bacterias nos lleve a unos cuantos por delante en una pandemia galopante.
Lógicamente, bacterias y virus van siempre en vanguardia. Ganamos escaramuzas, a veces importantes, pero no la guerra. El motivo es que la vida es persistente y se empeña en seguir viva: échense todos los antibióticos conocidos encima de unas colonias de bacterias surtidas y, más temprano que tarde, tendremos una cepa resistente, Y es que no hay como la presión ambiental para estimular la selección natural (bueno, esto no es estrictamente cierto aunque el efecto lo parezca). Este escenario se produce diariamente, en un experimento mil veces repetido, en los hospitales.

La batalla de los antibióticos empezó, como todos sabemos, con Fleming y la penicilina. Posteriormente se encontraron otras familias nuevas hasta llegar a varios cientos de productos, algo necesario no sólo para controlar más enfermedades sino para seguir manteniendo a raya nuevas variantes resistentes a los anteriores productos.
Lo malo de las bacterias es que tienen sistemas de intercambio de material genético absolutamente promiscuos lo que facilita una rápida adaptación a nuevos escenarios. Como esto es conocido, el continuo surgir de variantes de bacterias resistentes a los viejos antibióticos es una de las mayores preocupaciones que tiene la gente sensata.
A este respecto les comento dos noticias. Una no sé si es buena o mala y se relaciona con un virus; la otra es malísima y tiene que ver con una bacteria.

La primera es la reciente recreación en laboratorio del virus de la “gripe española”, que en dos años (1918-1919) mató entre 20 y 50 millones de personas en el mundo. El código genético ha sido reconstruido recientemente en un laboratorio y el virus recreado para llevar a cabo una investigación sobre las características de la enfermedad (Tumpey et al., Science, 310: 77, 2005). Parte de las secuencias clave del código genético fueron publicadas (Taubenberger et al., Nature, 437:889, 2005).
Este trabajo levantó una fuerte polémica en dos sentidos: la posibilidad del “doble uso” de la información por terroristas y la relacionada con el obvio riesgo biológico que conlleva el experimento y el posterior almacenamiento de la cepa de virus. En una de esas reacciones usaron la frase “the curiosity that died the cat” que no sabía existía en inglés pero que sigue siendo muy expresiva.
El virus se manejó con un protocolo llamado BSL-3 (Biosafety Level, ver foto abajo). BSL define un conjunto de prácticas y material de protección destinados a reducir el riesgo de daño por agentes infecciosos. El máximo nivel es 4.

“Manéjese con cuidado", BSL-4

La pésima noticia surgió hace unas semanas en Sudáfrica, donde ha aparecido una tuberculosis de la que se dice literalmente “The new strain, called extreme drug-resistant tuberculosis (XDR TB), is virtually untreatable”. La tuberculosis es producida por una bacteria, Mycobacterium tuberculosis, y ya durante la década de los 90 aparecieron cepas multirresistentes (MDR) que obligan a usar medicamentos menos efectivos, mucho más caros y más tóxicos para el paciente llamados SLD (second-line drugs). Los casos de XDR TB son inmunes también a los SLD. El informe “Emergence of XDR-TB” de la OMS señala su presencia en todo el mundo aunque el caso sudafricano es más alarmante por la enorme mortalidad.

Estas noticias son poco tratadas en los medios de comunicación, tal vez porque no alimentan las paranoias de moda del primer mundo, pero son una amenaza auténtica que debería impulsar dos cosas:
  • Una mayor inversión en investigación.
  • Una mayor prudencia a la hora de prescribir antibióticos innecesarios.
Lo primero es caro pero lo segundo, un uso responsable de la medicina, es muy barato, sólo hace falta formación y voluntad. ¿Qué también hace falta un acicate? Echen un vistazo al gráfico siguiente, publicado en The Wall Street Journal...

28 septiembre 2006

Y en esto llegó Linneo

Carl Linné, Carolus Linnaeus, Carlitos Linneo, son expresiones binomiales, es decir, están formadas por dos términos que juntos identifican a un sujeto. Han visto ustedes que en las entradas anteriores he escrito sobre especies animales y vegetales usando nombres como Vanessa atalanta, Podranea ricasoliana, Claviceps purpurea, Homo neanderthalensis, Thermus aquaticus, etc. Fíjense en que el primer término está escrito con mayúscula inicial, que el segundo no, que siempre son dos términos y que ambos están escritos en letra cursiva.
Los que no estén en esta historia de la biología o paleontología, pensarán que es una forma de complicar las cosas o tal vez de darles seriedad acudiendo al latín para hacerse deliberadamente oscuro. Pero esta vez, sin que sirva de precedente, se equivocan.

El problema básico no existiría si nadie saliera de su pueblo. Pero si lo hace empiezan las confusiones. Uno va a Argentina, pide “bifé de chorizo” y le sueltan un filete de lomo de medio palmo de grueso (ahí conocí el cielo según Kijas). Un argentino viene a España, pide chorizo y recibe un embutido. Bueno, pues con bichos y plantas pasa lo mismo.

Los estudiosos fueron conscientes del problema y ensayaron soluciones diversas, algunas chocantes para nuestra forma de ver las cosas hoy, pero ninguna llegó a imponerse con claridad. A principios del siglo XVIII se había avanzado pero el panorama era complicado y no muy prometedor: los botánicos daban nombre a las especies mediante frases que enumeraban características diagnósticas. Como además eran gente muy seria, las descripciones estaban en latín; un ejemplo estupendo para un musgo: Hypnum palustre erectum trichodes, ramulis crebris, luteo & rufo-virentibus glabris.
Podrán suponer que la cosa se ponía intratable con cierta facilidad añadiendo el problema, además, de que los nombres podían ser cambiados parcialmente porque no había ningún “registro” que recogiese denominaciones unificadas.

Aquí entró Linneo con la aspiradora y una idea simple: las especies se definirían con dos nombres que, además, tendrían valor jerárquico. El primero sería el género y el segundo la especie . La migración no debió ser especialmente traumática y fue aceptada más pronto que tarde en toda Europa:
A.C. (antes de Carolus): Eupatorium cannabinum, foliis in caule ad genicula ternis, floribus parvis, umbellatim in summis caulibus dispositis, Marilandicum.
D.C. (después de Carolus): Eupatorium purpureum.
¿Un avance, no? El nombre genérico es una especie de apellido, que puede englobar a varias especies siempre que estén suficientemente emparentadas. Canis es un género de animales como el lobo, el coyote o el chacal común cuyos nombres específicos son, respectivamente, lupus, latrans y mesomelas.

Actualmente todas las especies animales y vegetales se denominan con este esquema, que ha sido estrictamente regulado para que funcione, porque problemas no faltan. Uno de ellos es la cantidad: un millón de especies vegetales más uno y medio de animales más un número mal desconocido pero enorme de otros grupos menos populares…
Las normas son prolijas. En el caso de la Botánica, están recogidas en el International Code of Botanical Nomenclature (ICBN) cuyo articulado respecto a la corrección de las denominaciones merece la pena ser ojeado si tienen insomnio. La zoología también tiene su correspondiente ICZN. Curiosamente ninguno de ellos define explícitamente qué es una especie.

En resumen, Linneo no propuso la primera clasificación científica, ni la primera forma de poner nombres pero su tuvo éxito por dos razones: su simplicidad y el enorme trabajo que hubo detrás. Su obra más conocida es Systema naturae que en sus últimas ediciones formaba tres tomos dedicados a los “tres reinos”: Regnum animale, Regnum vegetabile y Regnum lapideum. Esta obra, junto con muchos otros clásicos, puede descargarse completa en formato PDF en un sitio realmente sorprendente por su contenido y que se llama Gallica.
Valga esta entrada como conmemoración de don Carolus aprovechando que este año celebramos el bicentésimo nonagésimo noveno aniversario de su nacimiento.

26 septiembre 2006

Una página que cambió la biología

Acabo de leer el libro de James Dewey Watson "La doble hélice". Es uno de esos clásicos que todo biólogo aborda con un poco de reverencia. A fin de cuentas es un libro escrito por una figura importante, galardonada con un tercio de premio Nobel 1962 junto con Francis Harry Compton Crick y Maurice Hugh Frederick Wilkins. Todos ellos y alguna más contribuyeron a un avance decisivo de la biología. A pesar del tema, apasionante, el libro no me ha gustado demasiado. Por un lado, la contraportada del libro dice algo así como que es una exposición de la investigación vista desde dentro y tal… Bueno, pues no. La peripecia que nos cuenta don Jaime D. Watson tiene mucho más de crónica social que de investigadora, de hecho apenas se puede entrever el flujo de pensamientos o el razonamiento que llevó a la propuesta final. Eso no quita mérito al trabajo, obviamente, pero no lo hace representativo de la investigación en general ni contribuye demasiado a su comprensión.
Un par de detalles más a comentar, aunque son sólo opiniones personales: el primero es que el subtítulo está algo desenfocado: "el descubrimiento de la estructura del ADN". El trabajo fue más de comprensión que de descubrimiento porque disponían prácticamente de todas las piezas. La estructura helicoidal básica ya había sido propuesta (entre otros por Linus Pauling, una figura monumental en la época), se sabía también que el ADN estaba formado por un grupo fosfato, por un azúcar, por los nucleótidos adenina, timina, citosina y guanina, existían imágenes de difracción de rayos X de buena calidad... (por esto último, un tercio del premio se lo llevó Wilkins). Lo que pasaba es que nadie había sido capaz de unirlo todo en una estructura molecular coherente donde los átomos encajaran en su sitio y se dispusieran a las distancias compatibles con sus propiedades. Fue, literalmente, un mecano para el cual se llegaron a construir modelos de las moléculas para luego “jugar” a unirlos en múltiples configuraciones, a ver si había fortuna.
Por decir cosas positivas, lo más curioso de la historia fue cómo se publicó la conjetura: una sola página en la revista Nature en 1953, una página que revolucionó la biología (también aquí). No fue una revolución que cambiara paradigmas o pusiera todo patas arriba sino una aportación fundamental que supuso un enorme paso adelante en la bioquímica y la genética. Por cierto, aquí tienen una traducción (al gallego).


Aparte de los protas, la estructura del ADN es un ejemplo de elegancia absoluta, de auténtico diseño inteligente: sería difícil pensar en una alternativa que, con la máxima simplicidad, estuviera tan adaptada a cumplir con eficacia sus funciones. Una cremallera helicoidal de dos largas cadenas de nucleótidos que, al estar unidas por enlaces débiles (puentes de hidrógeno) pueden separarse a la hora de hacer nuevas copias en la duplicación celular. Los ácidos nucleicos probablemente son la única característica común de todos los seres vivos en este planeta. Incluso de algunos no tan vivos, como los virus.
Como curiosidad, la triple hélice propuesta en la infame serie Operación Threshold fue una de las hipótesis manejadas en los años de trabajo de Watson y Crick.

23 septiembre 2006

Coincidencias

La mariposa se llama Vanessa atalanta, aunque ella no lo sepa. La planta corrió peor suerte y fue bautizada como Podranea ricasoliana. Otro día les cuento la razón de esta nomenclatura, idea de un genio llamado Carolus Linnaeus, Linneo para los amigos. Hoy sólo la disculpa por los nombrecitos pero les aseguro que es la única forma de entenderse cuando uno sale de su pueblo.Tengo esta planta en una esquina de mi casa, a unos metros de la puerta de la cocina. Cuando llegan las heladas se seca porque no soporta el frío. Pero en la primavera nunca me falla, retoña, alcanza los cuatro metros y, ahora, cuando el calor afloja, nos regala con racimos de flores rosas.

22 septiembre 2006

Formas de viajar: del Camino de Santiago a la psicodelia

Donde los viajes toman diferentes sentidos acordes con los tiempos

En la Edad Media europea estaba comprobado que peregrinar a Santiago de Compostela (o un poco más allá, a Finisterre, decían algunos menos piadosos) era remedio seguro para curarse de una enfermedad extremadamente desagradable. Los casos, a veces aislados, a veces epidemias que diezmaban pueblos enteros, asolaron la Europa Central en los siglos X y siguientes, tal vez antes, aunque no hay registros fiables. Parece que había dos tipos de enfermedad. El primero, más benigno se manifestaba por diarreas, vómitos y cefaleas acompañados a veces de alucinaciones y convulsiones. En la otra, mucho más grave, los dedos se ennegrecían, se necrosaban y se perdían.
A esta última variante se la llamó “fuego de San Antonio”, por San Antón Abad, tal vez porque un caso grave bien documentado surgió en Dauphiné (Francia) donde estaba enterrado. Este santo contaba con conventos a los largo del Camino, regidos por los Antonianos, que asumieron un papel importante en la cura de la enfermedad:
"Los ciudadanos nórdicos y centroeuropeos, atacados de forma endémica por del fuego de San Antón, acuden en peregrinación a Compostela. A lo largo de la andadura piden a los clérigos Antonianos que mitiguen el daño de sus extremidades gangrenadas tocándolas con el báculo en forma de Tau. Así las extremidades iban mejorando poco apoco encontrándose sanos al llegar a Santiago."
El toque de báculo antoniano funcionaba: los peregrinos mejoraban y su enfermedad desaparecía progresivamente al adentrarse en España.

La explicación se descubrió mucho más tarde. El centeno era el cereal base de la alimentación en Centroeuropa en la Edad Media (digresión: hasta que empezaron a venir las plantas de América aquí comíamos peor que los ingleses actuales). Como en aquellos momentos no se conocían los fungicidas, las plantaciones eran invadidas por un hongo llamado actualmente Claviceps purpurea o, en nombre común, cornezuelo del centeno. Estas plagas se producían ocasionalmente cuando las condiciones climáticas de la primavera eran propicias: años húmedos y no muy fríos. A pesar que que el hongo era claramente visible, el centeno no se limpiaba e iba todo junto y revuelto a los molinos. La biología, siempre sorprendente, hizo que este hongo contuviera cantidades significativas de ergolinas, unos alcaloides con un poderoso efecto vasoconstrictor. Ingiriendo cantidades significativas de centeno (o harina de centeno) contaminada se desarrolla la enfermedad llamada ahora ergotismo que es, obviamente, la que tenían los europeos medievales.

¿Por qué los peregrinos mejoraban al hacer el Camino? Pues porque al hacerse el clima más benigno, los campos de centeno eran progresivamente sustituidos por los de trigo, cereal poco o nada afectado por el cornezuelo. La dieta cambiaba, la intoxicación desaparecía progresivamente y con ella sus tremendos efectos ya que era la vasoconstricción la que hacía que el riego de las extremidades se redujera y acabaran necrosándose.

El hongo siguió estudiándose con intensidad en el siglo pasado, buscando la composición química de los diversos alcaloides que contenía y sus usos medicinales. Se llegó a descubrir casi simultáneamente por varios laboratorios la ergobasina, un alcaloide relativamente simple con un fuerte poder hemostático y potenciador de las contracciones del útero, un descubrimiento relevante para la medicina.

El siguiente paso en la peculiar biografía de este hongo se produjo hacia 1940, cuando un tal Albert Hoffman estaba trabajando en la síntesis artificial de la ergobasina para la empresa Sandoz. Hoffman contaba después el ambiente en los laboratorios: 6 personas (3 químicos y sus ayudantes) trabajando en la misma sala en cuestiones diferentes, con pésima ventilación y ningún lujo ni comodidad. En 1938 generó combinaciones diversas de alcaloides que fueron mayoritariamente descartadas por su escaso interés médico y que fueron almacenadas y condenadas al olvido. Sin embargo, Hoffman volvió a sintetizar en 1943 unos centigramos de una de esas sustancias, etiquetada con el número 25. Durante la purificación y cristalización tuvo que parar el trabajo tal como refleja en un informe de aquel momento:
Last Friday, April 16, 1943, I was forced to interrupt my work in the laboratory in the middle of the afternoon and proceed home, being affected by a remarkable restlessness, combined with a slight dizziness. At home I lay down and sank into a not unpleasant intoxicated-like condition, characterized by an extremely stimulated imagination. In a dreamlike state, with eyes closed (I found the daylight to be unpleasantly glaring), I perceived an uninterrupted stream of fantastic pictures, extraordinary shapes with intense, kaleidoscopic play of colors. After some two hours this condition faded away.
Los efectos que notó le llevaron a probar cantidades mínimas de la sustancia. El 19 de abril de 1943, a las 16:20 h, diluyó en agua unos 250 microgramos. A las 17:00 h descubrió el enorme poder psicoactivo de la sustancia, dietilamida del ácido lisérgico, más conocida como LSD. Hoffman se había tomado una dosis que casi triplicaba la considerada posteriormente “normal”.

La LSD es probablemente el alucinógeno más potente que existe: su dosis activa mínima es de menos de 1 microgramo por kg, entre cinco mil y diez mil veces la actividad de la mescalina. El producto fue utilizado en psiquiatría durante años, vendido normalmente bajo el nombre de Delysid, y se difundió ampliamente a partir de los años 60 en los EE.UU. coincidiendo con el movimiento hippie. Posteriormente fue prohibida a pesar de no ser adictiva y de no tener los efectos colaterales devastadores de la heroína, la droga que acabó siendo el verdugo de una generación que pudo ser mágica.

20 septiembre 2006

De nosotros y los neandertales

De donde se deduce que los humanos actuales y los neandertales fuimos más primos que hermanos.

De habernos enterado podríamos haber celebrado hace un mes el centésimo quincuagésimo aniversario del descubrimiento del primer resto fósil de hombre de Neandertal. Estos restos fueron encontrados en el valle de Neander, en Alemania, en 1856, tres años antes de la publicación de “El origen de las especies” de Darwin.
El simpático tipo que ven debajo es una recreación de un hombre de Neandertal. Recordemos que los neandertales vivieron en Europa desde hace unos 400000 años hasta apenas hace 30000.

Imagen tomada de Science, vol. 313, p. 279

Ahora que la peña discute sobre las escuálidas modelos que se desmadejan sobre las pasarelas con cara de mala leche, digamos que los neandertales eran chicos y chicas robustos, con brazos algo más largos cortos que nosotros, cráneos alargados, arcos superciliares engrosados… y un cerebro igualito que el nuestro [actualización, en realidad mayor, ver comentarios]. Respecto a su genoma, recordemos que el humano actual y el chimpancé compartimos aproximadamente el 99% del genoma. Del otro 1% se estima que el neandertal compartía con nosotros el 96%. A mí esta comparación me parece algo más propia de titular de dominical pero da una idea de lo cerca que estuvimos.

Aparte del aniversario, hay datos recientes interesantes sobre este asunto. Por ejemplo, que un señor llamado Svante Pääbo que trabaja en el alemán Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology ha anunciado que han obtenido la secuencia genómica completa de un neandertal a partir de unos restos encontrados en Croacia. La secuencia se ha realizado en colaboración con una empresa privada estadounidense llamada 454 Life Sciences. La cosa no es tan simple como el método PCR estándar que comenté en la entrada anterior porque en estos casos el ADN original está muy contaminado por ADN bacteriano. La empresa en cuestión ha desarrollado métodos para trabajar en estas condiciones y rescatar las secuencias de nucleótidos que aún resisten en los restos fósiles de 45000 años de antigüedad.

Rebuscando información encuentro algunos trabajos neandertales publicados sobre un ADN algo especial: el ADN mitocondrial o mtDNA. Este tipo de ADN está también en todas nuestras células pero no en el núcleo sino en las mitocondrias, unos orgánulos celulares cuya función es generar energía. El mtDNA posee varias propiedades interesantes como a) que su multiplicación es independiente del ciclo celular normal, b) que no se recombina como el ADN normal por lo que las diferencias entre un mtDNA actual y otro antiguo se deben exclusivamente a mutaciones y c) que proviene sólo del óvulo, es decir, de la aportación genética materna. El mtDNA es, por tanto, algo único a la hora de seguir cambios genéticos y evolutivos, eso sí, en una estricta disciplina matriarcal. En los humanos, el mtDNA está formado por 16569 pares de nucleótidos que ya han sido secuenciados por lo que sus diferencias pueden ser usadas como hilo de Ariadna a la hora de definir parentescos y divergencias. La tasa de mutación del ADN mitocondrial es unas 10 veces mayor que la del ADN normal por lo que el seguimiento de parentescos se realiza con cierta precisión incluso dentro de nuestra misma especie: se ha estimado que dos humanos actuales elegidos al azar tendrán una variación de entre 50 y 70 pares de nucleótidos, aproximadamente un 0.36% del total.

Pues bien, hay trabajos de comparación entre neandertales y humanos. La conclusión principal es drástica: no hay ADN mitocondrial neandertal en los humanos actuales. O dicho de otra forma: a) los neandertales no son nuestros antepasados sino una especie diferente que coexistió con el hombre moderno durante unos 12000 años y b) si hubo intercambio genético entre ambos no se reflejó en una hibridación viable lo que sugiere que cromañones y neandertales eran realmente especies diferentes (Homo sapiens y Homo neanderthaliensis), no interfértiles.

La historia de los neandertales en Europa comenzó hace unos 350000 años y duró hasta hace relativamente poco, unos 30000 años. La llegada de nuestros antepasados humanos a Europa supuso el comienzo del fin de la era neandertal, que logró coexistir durante unos 15000 años pero acabó desapareciendo por causas que no conocemos aunque podemos intuir dada la enorme capacidad destructiva del autodenominado Homo sapiens.

Los últimos neandertales tal vez vivieron en la cueva de Gorham, en Gibraltar. No es un lugar inverosímil si pensamos que el Homo sapiens recorrió Europa de Este a Oeste; tal vez esta esquina de Europa fue el último refugio. No se han encontrado fósiles aún pero sí herramientas musterienses, características de los neandertales, con dataciones entre 23000 y 33000 años atrás. Aunque son los más recientes encontrados hasta ahora persisten dudas sobre la posible contaminación de las muestras.

Notas: ya hace una temporada les recomendé que escucharan las grabaciones de La vanguardia de la Ciencia de Radio Exterior de España, un magnífico programa dirigido por Ángel Rodríguez Lozano. El del sábado pasado trataba precisamente este asunto: el último Neandertal (mp3, 21 Mb). Otro lugar imprescindible en este tema es el blog Mundo Neandertal.

18 septiembre 2006

Secuencias poco probables: del oso Yogui a CSI

Grissom y su equipo se benefician de los charcos hirvientes de Yellowstone

Bueno, no fue el oso Yogui pero sí ocurrió en Yellowstone. Thomas D. Brock era bacteriólogo y profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison y en un paseo en 1967 se le ocurrió recoger una muestra de un lodo amarillento de un charco hirviente llamado Mushroom Pool, uno más de los que abundan en el parque .
Mushroom Pool era una charca no apta para el baño: 80 ºC, ácida y llena de azufre, justo nuestra idea de un infierno ortodoxo. A pesar de ello bullía de vida: una bacteria que bautizaron después Thermus aquaticus se encontraba muy a gusto en semejante caldo. Como curiosidad, esta bacteria no lo era. Era un organismo tan diferente que se acuñó un nuevo Dominio en el árbol de la vida para ella y algunas colegas: Archaea. Posteriormente se han añadido a este grupo un buen número de especies, todas ellas diferentes de las bacterias convencionales y de los organismos eucarióticos.

Hasta entonces se suponía que la vida tenía un límite térmico de unos 50-55 ºC pero aquí superaban ampliamente el supuesto umbral. ¿Por qué la vida no soporta esas temperaturas? La causa básica es la desnaturalización de las proteínas y, en concreto de las enzimas, catalizadores de reacciones orgánicas: la pérdida de la estructura tridimensional (el “plegado”) hace que dejen de funcionar y el organismo muere. Cuando cocemos un huevo podemos observar este efecto, aunque sólo sea visualmente: la albúmina de la clara pierde su aspecto coloidal y se transforma en una sustancia sólida, de un blanco opaco que pide a gritos un toque de sal y pimentón, pero de donde ya no saldrá nunca un pollo. ¿Y cómo aguantan estos organismos el calor? En una referencia que he localizado sobre este asunto, la resistencia se debe a cambios menores en unos pocos aminoácidos de la superficie de la proteína; sólo eso hace cambiar drásticamente los umbrales en los que la vida puede mantenerse.

Estos organismos especialistas en medios más bien cálidos se denominaron muy apropiadamente “termófilos”. Actualmente hay bastantes más ejemplos, como el que lleva el bonito nombre de Sulfolobus acidocaldarius que, además, soporta valores de pH de 1, o los aún más espectaculares Pyrococcus furiosus, que vive a 105 ºC, y Pyrolobus fumarii, que crece a 113 ºC pero no a menos de los 90 ºC (demasiado frío). El libro de Brock titulado Thermophilic microorganisms and life at high temperatures está disponible en internet por si les interesa saber más.

El interés de todos estos organismos es, lógicamente, que contienen enzimas termorresistentes que podrían potencialmente ser utilizadas en reacciones a altas temperaturas donde las normales se desnaturalizarían. En el caso que nos ocupa, el de Thermus aquaticus, se descubrieron varias enzimas de este tipo entre las cuales figura la llamada TAQ ADN-polimerasa. Las polimerasas son enzimas que tienen como función principal catalizar la producción de nuevo ADN (o ARN) usando una “plantilla” de ADN/ARN preexistente.

La TAQ ADN-polimerasa lanzó a la fama la técnica llamada PCR (Polymerase Chain Reaction) cuyo objetivo es replicar mínimas cantidades de ADN generando copias en cantidades ingentes lo que permite un análisis efectivo a partir de los minúsculos restos originales. En la PCR se llega a temperaturas de más de 90 ºC con lo que inicialmente las polimerasas se desnaturalizaban y había que reponerlas continuamente. La disponibilidad de la TAQ ADN polimerasa, termoestable, fue decisiva para la mejora de la técnica que actualmente es completamente automática.

O sea, que cuando vemos a Greg Sanders usar la pipeta para introducir un líquido sobre una muestra de sangre ya sabemos lo que está comenzando: una PCR automatizada en un aparato llamado termociclador y que usa una enzima aislada a partir de una arqueobacteria encontrada en este charco de Yellowstone (no se dejen engañar por su aspecto inocente).

17 septiembre 2006

La barbarie

Siempre dejo pasar un tiempo antes de escribir una entrada sobre las cosas realmente importantes que pasan. Esta ocurrió a finales de julio, hace apenas un mes y medio. ¿Se acuerdan de Qana? Es un pueblo de unos 10000 habitantes que está unos 10 km al Sur de Tiro, en Líbano. Un bombardeo de la aviación israelí mató a una treintena de niños. Para este post tenía dos fotos pero se las voy a ahorrar para no estropearles el día. Una era de mi hija durmiendo, la otra de una niña de Qana que parece dormir. Cuando vi esta última me llamó la atención que las posturas eran casi iguales. La diferencia es que Ruth despertará en unos minutos sonriendo, como siempre, mientras que la niña de Qana ya no lo hará. Sus amigos la echarán de menos en la calle y luego, con el tiempo, tal vez la olviden. O tal vez estén también muertos. Yo intentaré no olvidarla. Con el tiempo he guardado una docena de imágenes así en un rincón bien iluminado de mis recuerdos, lo que me ayuda a separar lo importante de lo banal. A veces también me señalan el Norte.
Hay gente que no sabe que las guerras no terminan cuando el bombardeo acaba. Qana volverá a una extraña quietud dentro de semanas o meses. Pero matar niños deja secuelas y será difícil que el padre que lleva el pequeño cadáver de su hija en brazos se quede inmóvil (portada de El País de 31 del julio). Tampoco sus hermanos si han sobrevivido. A lo mejor han matado a una mente brillante, a una escritora lúcida que no tuvo tiempo de saberlo. O tal vez sólo a una niña que pudo ser feliz.

P.S.: para ver la foto de portada de El País del 31 de julio entrar por la Hemeroteca y seleccionar la fecha.

15 septiembre 2006

Formas de vida

En un bosque de Infiesto (Asturias)

Los líquenes no son plantas, son organismos simbióticos donde un alga y un hongo se unen para vivir complementándose mutuamente.
Ver la entrada anterior sobre formas de vida aquí.

13 septiembre 2006

Sí o no a la evolución biológica

Un gráfico significativo sobre la cosa evolucionista en algunos países del mundo

Pues eso, en el número del 11 de agosto de Science se publica un pequeño artículo en la sección Policy Forum sobre los porcentajes de aceptación y rechazo de la evolución en unos cuantos países. Son todos europeos (en sentido amplio) además de Turquía, Japón y los EE.UU. La situación de los EE.UU. se resume bien en la entradilla del artículo:
The acceptance of evolution is lower in the United States than in Japan or Europe, largely because of widespread fundamentalism and the politicization of science in the United States.
Aquí les pongo únicamente el gráfico resumen: en los EE.UU. se rechaza la evolución en un porcentaje sólo superado por Turquía. ¿Alguien conoce estadísticas del resto de América? El artículo completo está aquí.

[Pinchar encima para ver a tamaño completo]

Justo después de publicar el post encuentro que este gráfico ya se había puesto y comentado en Magonia a mediados de agosto

Haciendo presentaciones presentables

Donde comento algunas pautas que facilitan la supervivencia del orador y la salud del público

Por aquello de cambiar de tema, hoy les comentaré algunas cosas sobre la presentación de ponencias y proyectos, o la defensa de la tesis doctoral mediante presentaciones tipo PowerPoint o similares. Vistas y hechas unas cuantas, reparo en que hay una serie de problemas que se presentan una y otra vez con más persistencia que las leyendas urbanas. Y es que conocemos más las leyes de la termodinámica que las directrices básicas universales que, como en “Piratas del Caribe” se dice y su propio nombre indica, no son reglas, sólo directrices. Y sin más, paso a presentarles las 5 DBU que deben observar:
DBU1: modera tu creatividad. Si eres hombre ya sabemos que ves unos 7 u 8 colores, 70-80 si eres mujer, pero en ningún caso estás obligado a usarlos todos. Tampoco es necesario explotar una docena de tipos de letra ni variar su tamaño desde los 10 puntos hasta los 40.
DBU2: tus oyentes no son batracios. Al menos no todos, la mayoría ve bien tanto lo que se mueve como lo estático. Consecuentemente no pongas animaciones ni efectos en el texto ni en el sonido. Los párrafos volantes y las ráfagas sónicas son a las presentaciones como las orejas de conejo a las chicas del Play Boy: innecesarias (vaaaale: tampoco las corbatas de pajarita son necesarias en los boys).
DBU3: casi nadie lleva catalejo a las presentaciones. También es razonable suponer que no todos los asistentes son daltónicos: usa letras de un tamaño legible y evita las estridencias; si pones texto verde sobre fondo rosa deberías tener una poderosísima razón para ello (y no la tienes).
DBU4: debes suponer que tus oyentes también saben leer. Las diapositivas están para servir de guía de los hitos de la exposición: no incluyas mucho texto ni se te ocurra leer los textos de la pantalla, eso ya sabe hacerlo el público.
DBU5: tus oyentes son listos pero no tanto. Nadie puede captar nada a un ritmo de 15 diapositivas por minuto, deja los efectos estroboscópicos para las discotecas y videoclips. Calcula el número de diapositivas respecto del tiempo disponible. Nunca dejes una diapositiva en pantalla menos de 15 segundos, siempre hay algo que decir de ella (y si no, quítala). Mi tasa es de unas 20 diapositivas/hora.
Traducidas estas directrices a fórmulas concretas, la cosa quedaría más o menos así:
Sobre las formas:
  1. Estructura tus textos en niveles: un mínimo de 17-18 puntos para el texto de nivel 1 y de 15-16 para el nivel 2. No he tenido nunca necesidad de usar un tercer nivel. Uso cuadros de texto independientes para funciones diversas, como notas al pie, pies de figuras, direcciones web, referencias, etc. No bajes nunca de 15 puntos porque no va a ser legible por toda la sala.
  2. Evita los efectos visuales y sonoros. Como mucho, pasa de una diapositiva a otra con un fundido discreto.
  3. Tus oyentes no llevan gafas de sol: como estás en una sala sin mucha luz usa fondos oscuros y letras claras a menos que quieras que todos acaben con dolor de cabeza. Yo he acabado por usar fondo negro.
  4. No uses más de tres colores en el texto. Yo utilizo, sobre el fondo negro, texto básico blanco. Si quiero destacar algunas palabras uso un amarillo pálido. A veces uso cuadros de texto para funciones especiales en tono naranja.
  5. Usa letras “sans serif”, son simples y se ven bien. A mí me gusta el tipo Tahoma que, además, está por defecto en todos los ordenadores que usen Windows. No uses efectos de sombra ni de relieve ni tampoco uses itálicas (se representan muy mal en pantalla). Si usas fuentes raras acuérdate de “incrustarlas” en la presentación o te encontrarás con serios problemas. Por favor, no uses la Comic Sans (es una cuestión religiosa).
  6. Usa correctamente los símbolos de las unidades: diez metros se escribe 10 m (sin punto después de la eme), no 10 mts; usa los prefijos bien: 1 km, no 1 Km…
  7. No pegues las imágenes originales directamente en la diapositiva porque tu presentación alcanzará tamaños inmanejables: cambia su tamaño para que tengan los píxeles adecuados a la proyección. Reduce los colores a 256, ni siquiera ellas ven más.
  8. Usa gráficos completos pero minimalistas. Puedes explicarlos durante el tiempo necesario; no olvides identificar los ejes y poner las unidades. Usa líneas discretas para organizar la diapositiva en zonas si es necesario.
  9. Una diapositiva no debe tener más allá de una docena de líneas de texto, la gente no puede leer durante dos minutos mientras tú hablas. La lectura de una diapositiva debe poder hacerse en unos pocos segundos; luego tú desarrollarás los contenidos con detalle.
  10. No te cortes: usa pizarra. Si lo haces bien es un recurso magnífico para explicar procesos. Eso sí, prepara tus pizarras con el mismo cuidado que las diapositivas.
Sobre tu conducta:
  1. No leas los textos de la pantalla.
  2. Si el asunto es importante (una tesis doctoral, por ejemplo) ensaya pero no demasiado, tres o cuatro veces como máximo. La primera saldrá mal, las otras mejor y la exposición definitiva mejor que cualquiera de las anteriores.
  3. Improvisa (dentro de un orden), no olvides que tú eres el que más sabes de lo que estás exponiendo (y si no, retírate). La lectura de un guión hace muy mal efecto.
  4. No uses puntero láser a menos que tengas el pulso de Billy “El Niño”, normalmente no es necesario y todavía recuerdo una tesis donde el doctorando (saludos Álvaro) parecía más un espadachín de La Guerra de las Galaxias que un pacífico botánico.
  5. No tengas prisa, explica las cosas bien y con tranquilidad, que la gente ha ido a escucharte y merece una exposición reposada.
  6. Evita cosas como “bueno, no se ve muy bien pero…”, “esta dispositiva en realidad no es muy importante” o “no sé si me han entendido”. Si no se ve bien es porque está mal hecha, si no es importante deberías haberla quitado y si no te entienden es porque te has explicado mal, prepáralo mejor.
Si este rollo les ha parecido interesante recuerden que hay una entrada sobre 10 reglas básicas para terminar la tesis doctoral. Ya contarán sus experiencias.

12 septiembre 2006

Algo más sobre la reunión de Castelgandolfo

Un poco más abajo en este blog hablamos de la reunión/debate promovida por Ratzinger. Apenas se sabe nada de lo que salió de allí (tal vez precisamente por eso, porque no salió nada). El Paleofreak acaba de poner un comentario de Schuster bastante optimista pero que, a juzgar por las noticias posteriores (ver comentarios a la entrada), pecó de ingenuo. En concreto, en 20minutos.es se dice:
El papa Benedicto XVI denunció en Ratisbona que una parte de los científicos se empeñan en demostrar que Dios es "inútil" para el hombre y afirmó que la teoría de la evolución es irracional, que el ateísmo moderno nace del miedo a Dios y que el odio y el fanatismo destruyen la imagen de Dios.
Suponiendo que sea cierto, nada puede estar más claro. Y el pobre de Schuster se marca 80 diapositivas en su exposición "Evolution und Design", descargable aquí (ojo, 5 Mb). Santa inocencia. O tal vez el justo castigo por usar la fuente Comic Sans en las diapositivas. Por cierto, no se pierdan la 72 y 73 para ver algo de ciencia en acción.
Algunos comentarios sugieren que se editará algo sobre las discusiones (ver aquí) pero la verdad es que no parece que haya ningún cambio o reflexión especialmente interesante.

11 septiembre 2006

Noé y el bricolaje pesado

El que avisa no es traidor: este post es alta investigación pero, aún así, no voy a publicarlo en el próximo congreso de creacionismo por muy bien que pudiera venir para mi currículo académico. Ahora, hecho el aviso, a lo que iba…

No sabrán ustedes que acuñé hace unos años un término que creo nuevo: el de bricolaje pesado. Como aún no está en la wikipedia les diré que llamo así a una sección del “hágalo usted mismo” donde imperan algunas restricciones, a saber: todo candidato a entrar en este selecto grupo debe tener al menos un 40% de herramientas con peso superior a 2 kg, debe poseer hormigonera (eso no es negociable) y jamás debe usar tornillería de menos de 6 cm de largo. Las construcciones típicas son garajes, pérgolas, acerados, marquesinas… Nada que ver, por tanto, con las obras ridículas de los programas de bricolaje clásico: un marco para un cuadro, una estantería…
Obviamente, nuestro patrono es Noé. Noé fue el primer “bricolateur” pesado de la historia. Y además autodidacta porque creo que no había televisión en aquel tiempo.
Y es que ha caído en mis zarpas un libro titulado “En busca de los orígenes ¿Evolución o creación?” escrito por Jean Flori y un imposible Henri Rasolofomasoandro y editado por la editorial española Safeliz. El libro va de creacionismo y me ha sorprendido verlo editado en España porque aquí casi nadie es creacionista, no porque sea evolucionista sino porque, en general, a la gente le importa un bledo de donde venimos y a dónde vamos (con estos pelos, diría Groucho).
El libro merece un comentario general pero no seré yo el que lo haga. Baste decir que ataca la teoría de la evolución y propone una teoría creacionista como alternativa.
El contexto histórico se basa en que hubo un diluvio universal que divide la historia de la Tierra en dos etapas, la antediluviana y la postdiluviana. Consecuentemente, el género humano, junto con todos los animales creados, existía desde el principio, desde la Creación. Fuimos coetáneos de los dinosaurios, de los trilobites, de la fauna de Ediacara...
Como saben, la cosa se estropeó rápidamente ya que Adán y Eva cometieron el pecado del librepensamiento y Dios se enfadó bastante. Incluso con ese precedente, la humanidad entera degradó su conducta de forma que Dios quiso se volvió a enfadar y ordenó un diluvio universal para que ahogar todo ser antediluviano viviente.
Y dijo Yahveh: «Voy a exterminar de sobre la haz del suelo al hombre que he creado, - desde el hombre hasta los ganados, las sierpes, y hasta las aves del cielo - porque me pesa haberlos hecho (Génesis 6:7)
He decidido acabar con toda carne, porque la tierra está llena de violencias por culpa de ellos. Por eso, he aquí que voy a exterminarlos de la tierra (Génesis 6:13)
En efecto, dicen que en el diluvio murieron todas las personas salvo Noé y su familia y de paso todos los animales que no subieron al arca de Noé y no eran marinos. Recordemos que Noé tenía tres hijos por lo que las personas en el arca fueron ocho:
Pero contigo estableceré mi alianza: Entrarás en el arca tú y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo (Génesis 6:18)
Según los autores del libro, lo del arca de Noé no es una metáfora sino que la construyó realmente. Es más, sus dimensiones son conocidas: exactamente 150 m de eslora, 25 de manga y 15 m de calado “con tres puentes” y una única puerta.
Así es como la harás: longitud del arca, trescientos codos; su anchura, cincuenta codos; y su altura, treinta codos (Génesis 6:15)
Haces al arca una cubierta y a un codo la rematarás por encima, pones la puerta del arca en su costado, y haces un primer piso, un segundo y un tercero (Génesis 6:16)
Por cierto, para que vean la forma de razonar de esta parte del libro, se dan tres razones para probar que el diluvio fue universal:
  • la Biblia habla de la necesidad de un castigo universal luego, como la población humana estaba por toda la Tierra, el diluvio fue universal.
  • si hubiera sido local hubiera bastado con huir a las zonas más altas y el arca no hubiera tenido razón de ser y
  • dado que los fósiles están por todo el mundo y son muestra de la fauna antediluviana ahogada, es obvio que el diluvio fue universal.
Pero yo hoy me centraré en los aspectos de bricolaje. La primera pregunta es, obviamente, como pudo Noé construir el mayor barco de madera del mundo. Porque que se sepa en realidad, la madera ha tenido un límite constructivo de 70 m de eslora, usado a veces en los grandes barcos de guerra, y eso con las técnicas de los siglos XVIII y XIX.
El de Noé, por tanto, tiene unas dimensiones que doblan con soltura las máximas alcanzadas mucho después y eso construyéndose con los conocimientos de ingeniería naval de hace 6000 a 8000 años (o sea, ninguno). Y hecho en casa por la familia sin herramientas eléctricas. De hecho, sin herramientas de acero, que empezó a usarse unos milenios más tarde.
Dense cuenta de que la construcción del arca supuso la construcción previa de toda una estructura de astillero, tan grande como ninguna otra en los siguientes milenios. Tampoco debió de ser ninguna tontería el transporte de materiales, la construcción supondrían unas decenas de miles de tablas (si existiera Unopiú yo hubiera pedido 36000 para revestir el casco y unas 65000 para las cubiertas), unos 80 km de juntas que había que calafatear a mano lo que Dios le ordenó hacer por dentro y por fuera:
Hazte un arca de maderas resinosas. Haces el arca de cañizo y la calafateas por dentro y por fuera con betún (Génesis 6:14)
Y todo ello sin pensar en la propia estructura de quilla y cuadernas y en las jaulas (Noé “soltó” un cuervo y una paloma ergo iban encerrados). Por cierto, que lo del cañizo vamos a dejarlo no sea que alguien nos recuerde las aventuras de Kitín Muñoz.
Respecto a la funcionalidad el problema básico es cómo se arregló Noé para meter una pareja de cada especie antediluviana en el arca. Según los autores no hay mucho problema porque el arca era grande y eso de “especie” no debe tomarse literalmente. Sus cálculos son que dentro del arca caben “unos 30000 animales de tamaño medio” lo que suponía un “estupendo zoológico”. Se supone que esas 15000 parejas representaban todos los animales de este mundo: 15000 especies.
Empecemos por los cálculos, pero sólo los básicos (hoy estoy algo cansado y están reponiendo "Doctor en Alaska" en la tele).
Y de todo ser viviente, de toda carne, meterás en el arca una pareja para que sobrevivan contigo. Serán macho y hembra.
De cada especie de aves, de cada especie de ganados, de cada especie de sierpes del suelo entrarán contigo sendas parejas para sobrevivir.
Tú mismo procúrate toda suerte de víveres y hazte acopio para que os sirvan de comida a ti y a ellos.
Es decir, Dios ordenó meter en el arca una pareja de cada especie de animal terrestre como mínimo. Linneo no había nacido aún que se sepa y el concepto de especie debía ser algo más difuso que ahora pero es obvio que la cosa no cuadra. Por ejemplo, se han descrito unas 5000 especies de mamíferos, unas 9000 de aves, unas 6000 de anfibios y unas 8000 de reptiles. A esto deberíamos añadir unas 350000 especies de coleópteros, unas 70000 de arácnidos, unas cuantas más de lepidópteros, miriápodos… y unos cientos más de grupos taxonómicos poco conocidos pero cuya existencia actual obliga a su presencia en el arca porque si no hubieran desaparecido.
Es cierto que el tamaño de estos bichitos no es muy grande en general pero la recolección debió de ocuparles una buena temporada y debió de realizarse con más eficacia que todos los recolectores del mundo juntos en los siguientes milenios.
Pero, para rematar, no olvidemos que según los autores del libro los dinosaurios existían cuando Noé (aunque no se mencionan en la Biblia) por lo que el volumen a añadir al arca no era nada despreciable: unos miles de especies más entre las cuales deberían figurar un par de brachiosaurios (entre 30 y 40 t) y de diplodocus (25 m), por poner un ejemplo. Y es que Dios no especificó dejar en tierra a estos animalitos.
El siguiente problema es de mantenimiento. Según la Biblia y los autores, la estancia en el arca duró 377 días ¿cómo se mantuvieron los animales en el arca durante más de un año? Dado que este problema es difícil de solucionar, los autores proponen que todos los animales entraron en hibernación (sic). Pero hemos visto que no, que Dios ordenó a Noé llevar alimento para todos (Génesis 6:21) ¿Cuánto come una pareja de elefantes en un año? ¿Y dos hipopótamos? ¿Y ...?

Finalmente, puede ser entretenido estimar detalles simples como, por ejemplo, el tiempo de embarque. Supongamos que llevar cada pareja de bichos a su “camarote” en un barco son 15 minutos (somos muy generosos, hay que distribuir la carga, sujetarla para evitar movimientos y que el barco escore…). Eso supone un total de 96 movimientos al día trabajando las 24 horas al completo (la familia de Noé se relevaría, supongo pero había una sola puerta). Incluso si obviamos la conducta poco colaboradora de algunas especies (meter un par de cocodrilos tal vez sea algo más complejo que un par de golondrinas), sale un tiempo total de embarque de 156 días para las 15000 insuficientes parejas. Sólo puedo imaginarme levemente la infraestructura necesaria para la recolección de los animales, la “sala de embarque”, la alimentación… Y todo ello realizado por la familia de Noé porque nadie les quiso ayudar en la faena. Bueno, la Biblia dice que el embarque se hizo en un solo día pero parece algo difícil de tomar literalmente (Génesis 7:13-16) porque eso supone 20 animales por minuto ininterrumpidamente.
Las consecuencias fueron las previsibles (Génesis 7:21-23):
Pereció toda carne: lo que repta por la tierra, junto con aves, ganados, animales y todo lo que pulula sobre la tierra, y toda la humanidad.
Todo cuanto respira hálito vital, todo cuanto existe en tierra firme, murió.
Yahveh exterminó todo ser que había sobre la haz del suelo, desde el hombre hasta los ganados, hasta las sierpes y hasta las aves del cielo: todos fueron exterminados de la tierra, quedando sólo Noé y los que con él estaban en el arca.
Y para finalizar, las FAQ del diluvio, preguntas y respuestas básicas por si les queda alguna duda.
Pregunta: ¿Qué pasó con las plantas? Tras estar cubiertos por las aguas durante meses, toda la vegetación terrestre tuvo que morir.
Respuesta: Se dice que la paloma volvió con una rama de olivo, prometo meter un día de estos un olivito bajo agua salada un año a ver si sobrevive y retoña.
Pregunta: ¿Descendemos por tanto sólo de los tres hijos de Noé y de sus respectivas señoras?
Respuesta: Sí, tenemos un origen algo endogámico y obviamente incestuoso a nivel de primos: “Estos tres fueron los hijos de Noé, y a partir de ellos se pobló toda la tierra” Génesis 9:19.
Pregunta: ¿Desciende toda la fauna actual de una única pareja de cada especie?
Respuesta: Sí, tienen un origen más endogámico aún que los humanos. La diversidad genética desmiente ambas afirmaciones luego ahí tenemos la prueba de la no validez de la genética.
Pregunta: ¿Cómo vivió la familia de Noé durante un año sin morir de escorbuto?
Respuesta: El escorbuto no se había inventado todavía.
Pregunta: ¿Qué pasó con hongos, bacterias, líquenes…?
Respuesta: No sé.
Pregunta: ¿De dónde salió el agua del diluvio y a dónde fue después?
Respuesta. No sé.
Pregunta: ¿Dónde están los dinosaurios y los trilobites?
Respuesta. No sé.

Y dirán ustedes “pues no me lo creo”. Y yo les aviso: cuidadín con lo que dicen que “el que no es conmigo, contra mi es; y el que conmigo no recoge, desparrama” (Mateo 12:30).

06 septiembre 2006

Hace un año...

Hace un año comenzaba a escribir en este blog sin tener mucha idea de lo que iba a durar. La primera entrada fue breve, justificando el nombre elegido, por eso la pongo aquí, para no perder el norte.
Golem es, en la mitología judaica, un ser fabricado a partir de materia inerte, una versión primigenia del monstruo de Frankenstein. Podemos usarlo aquí como una metáfora de la ciencia cuando sobrepasa sus límites y, a modo de aprendiz de brujo, provoca consecuencias incontrolables e irremediables. También como un reflejo de las acciones de aquellos personajes que manejan, manipulan, desinforman, alimentan falsedades o, simplemente, gestionan desde la ignorancia o desde la incompetencia.

La ciencia como un Lego

Mira que irme de vacaciones sin el Lego... Bueno, imagínense una construcción de bloques de colores puesta sobre el suelo. O, a falta de mecano, tomen la imagen de abajo, que pillé por Internet sin ánimo de lucro. La construcción es como esa isla, más alta hacia el interior, a nivel del mar en la periferia. También hay alguna pequeña península, alguna roca aislada, alguna islilla suelta…


Esa imagen representa uno de los modos de entender la evolución de la ciencia. Una forma muy simple, cierto, pero creo que útil para algunas cosas. Esa construcción representa el estado del conocimiento en un momento concreto, una instantánea.
Vemos una gran isla que representa el conocimiento consolidado. Se asienta sobre una superficie de hechos, el mar, de extensión desconocida y que se explora poco a poco según el conjunto de procedimientos que se ha venido en llamar método científico. Llamo conocimiento consolidado al que está razonablemente contrastado por lo que es improbable que cambie más que en detalles. Por ejemplo: la fotosíntesis, las reacciones que permiten a algunos seres vivos arrancar energía de los fotones para generar hidratos de carbono se conoce bien y sus diversas variedades forman parte del cuerpo de conocimiento consolidado.
La altura de cada zona de la isla es algo así como el desarrollo conseguido hasta el momento. Los cimientos fueron muy difíciles de construir y consolidar pero ahora el conjunto en general crece con buen ritmo en muchas disciplinas como, por ejemplo, la genética o la bioquímica. La física llegó muy arriba en el siglo pasado, donde las revoluciones de la relatividad y de la cuántica cambiaron las formas de abordar la estructura y funcionamiento del mundo.
Los colores, ausentes en la imagen (imagínenlos como el desierto de colores de “La historia interminable”) representan las disciplinas, antes muy definidas y cada vez más imbricadas: todas muestran fronteras, contactos y mezclas con las demás. No hay disciplina de desarrollo independiente salvo la matemática que, de todas formas, se aplica al avance del resto de las ciencias.
Los colores serían un continuo donde los especialistas trabajarían en una pequeña porción del espectro pero desde la cima hasta las bases y los generalistas (aún quedan dos o tres) en una zona más amplia pero sólo en un reducido número de estratos.
Una gran parte de los científicos se dedica a añadir material en el centro, procurando que las nuevas piezas se asienten lo más perfectamente posible sobre las anteriores.
Luego están los que trabajan en la periferia de la isla. Las costas representan avances en terrenos nuevos: la fusión nuclear que comentamos hace unas semanas, la física del plasma son ejemplos de este tipo de trabajos, sólidamente unidos al continente pero avanzando sobre nuevas zonas del mar.
También podemos ver penínsulas unidas por un pequeño istmo y que representan avanzadillas en terrenos poco conocidos, hipótesis nuevas y arriesgadas pero coherentes. A veces los istmos unen por primera vez zonas antes separadas... La tectónica de placas y la deriva continental fueron penínsulas precarias en su momento; al pasar el tiempo y añadir nuevas piezas (evidencia) al istmo, este se ha ensanchado y crecido y ambas ideas han acabado por incorporarse al continente.
Lo mismo ocurrió con la teoría de la relatividad, construida sin apoyo experimental por don Alberto. Aunque se basó en trabajos previos de Lorentz y Poincaré entre otros, se trató de una visión nueva de la física cuyo funcionamiento fue confirmado poco a poco sólo en las décadas posteriores.
Luego hay islas que se quedaron aisladas y no crecen. Ausentes de contenido, se demostraron falsas y se abandonaron. Una relativamente reciente fue la de la fusión fría, reacciones de fusión nuclear catalizadas a temperatura ambiente. Tras los aparentes resultados iniciales no se encontró evidencia de su existencia a pesar de los esfuerzos de muchos grupos en el mundo. Otra isla es la del psicoanálisis, cuyo desarrollo no ha conseguido su unión con el continente y cuya teoría no se apoya en el conocimiento científico aunque intenta tener apoyo experimental. Islas que la erosión y el tiempo harán desaparecer.
Finalmente tendríamos algunas islas suspendidas en el espacio. Representan desarrollos que no tienen contacto ni con el cuerpo de conocimiento consolidado ni con el plano de la base: no usan el método científico para crecer y consolidarse, ni siquiera se apoyan en hechos. Encontramos aquí representantes como la energía orgónica, la astrología, la homeopatía...
Algunos representantes de estas últimas piensan que probablemente su asteroide descenderá al suelo tarde o temprano, cual la isla volante de Gulliver. Son pertinaces porque llevan décadas de frustración y no cejan en su empeño pero lo tienen complicado porque la realidad no les hace mucho caso y los métodos que usan no les dan excesiva credibilidad. También hay muchos que saben que no llegarán a ocupar un sitio con el resto del conocimiento pero no les importa, están dispuestos a explotar la credulidad de los demás en beneficio propio mientras puedan.
También aparecen actores nuevos, como los partidarios del Diseño Inteligente, que desean introducirse en este escenario para ser tratados igual que las teorías científicas. Incluso algunos creacionistas quieren ver sus ideas incluidas en el cuadro general y usan los fósiles como apoyo a sus planteamientos. Es el caso del libro “En busca de los orígenes ¿Evolución o creación?” escrito por Jean Flori y Henri Rasolofomasoandro y editado por la editorial española Safeliz de cuyas interesantes ideas hablaremos dentro de poco.

04 septiembre 2006

Gluón con leche da la pista

Saqué la diapositiva original hace unos años, allá en Fuentes Carriones, y me pareció un fenómeno vistoso. Pero leyendo a Gluón con leche me entero, tarde, de que fui espectador de un fenómeno para-orto-metanormal: una nave nodriza, sin duda extraterrestre de Raticulín y de las gordas, diseñada por Botero. Podría haber sido famoso e incluso tener página web pero dejé pasar la oportunidad. Snif.

03 septiembre 2006

¿Qué es el cielo?

Donde el padre Kijas responde a la pregunta básica; la respuesta no es 42 pero se le parece mucho

Esta es una entrada meramente informativa, una especie de servicio público.
Ustedes se habrán preguntado alguna vez adónde van a ir cuando se mueran. La respuesta es complicada ¿arriba? ¿abajo? ¿está el cielo realmente arriba? ¿cuánto hay que subir en verdad? ¿vamos todos al mismo sitio? ¿o los cristianos van a uno y los musulmanes buenos a otro? Nada mejor que preguntar a un experto para que, con palabras claras, responda a la pregunta básica.

Entrevistador: padre Kijas ¿qué es el cielo?
Antes que nada, existe el cielo visto con los ojos de la fe, una unión con Dios, una unión que debe leerse en la óptica de los textos sagrados, en concreto con el auxilio del Antiguo y del Nuevo Testamento.
Pero el cielo es algo más profundo que esta unión. Sus características se pueden deducir de los datos bíblicos y también de nuestra experiencia, de los momentos especiales de la vida, en los que experimentamos tranquilidad, serenidad, ausencia de deseos malos y de temor.
El cielo no es un lugar material o geográfico, es más que un estado de ánimo, es nuestra interioridad, nuestro ánimo que permanece sereno consigo mismo, es experimentar la paz auténtica, vivir la alegría de la riqueza de la vida con la paz del corazón.
Yo: Aaaah...
Entrevistador (insiste): ¿qué idea tiene del cielo?
El cielo no es algo estático, la misma imaginación nuestra no lo capta como algo estático. Es un continuo acontecer, un crecimiento que avanza con nuestra llamada, nuestros deseos, nuestras mismas deficiencias.
La idea que yo tengo, común a muchos, es la de una reciprocidad hecha de diálogo, nunca un estar bien solos sino en diálogo, un reflejo de la vida de la Trinidad, comunión de personas que se aman y se donan en abundancia. Este es el estado paradisíaco, nunca poseer, sino estar abierto a las necesidades del otro, a su bien, una respuesta de amor a la petición de amor ajena.
Yo: Aaaah..

Bueno, reconozco que la idea del cielo cristiano no me ha quedado muy clara pero tal vez entre ustedes haya alguien que hable élfico y lo entienda. Otro día buscaré la idea del cielo del islam a ver me convence más o también se parece a la filosofía new age de todo a un euro.
Nota: preguntas y respuestas son exactas, aunque fragmentarias. Pueden encontrar la entrevista completa (es breve y completamente incomprensible) aquí.
"El entrevistado es el padre Kijas, franciscano conventual, polaco, quien ha sido profesor de Teología sistemática y ecuménica en la Academia Pontificia de Teología de Cracovia, para comprender cómo aparece el cielo hoy a los ojos del creyente."
¿Lo ha conseguido?

02 septiembre 2006

[Libros] Una breve historia de casi todo


Aunque ya está disponible desde hace más de un año en versión de 25 euros, seguro que hay despistados como yo que no lo habían leido. Fue mi libro de cabecera en estas pasadas vacaciones y no voy a comentarlo, sólo recomendárselo con absoluta prioridad. Lo bueno es que ahora está en edición de bolsillo lo que permite disfrutar durante unos días como un cosaco en una bodega de vodka por menos de 9 euros. Lo mejor es que está en formato digital para descargarlo gratuitamente en Enlace de Bibliotecas Digitales, que les comenté en un post de hace unos meses. Se trata de "Una breve historia de casi todo" de Bill Bryson, que es exactamente lo que promete, casi 700 páginas absorbentes de muy buena divulgación científica y, encima, magníficamente traducida por José Manuel Álvarez Flórez.
Otros han hecho reseñas mejores que las que yo pueda hacer: la José Javier Etayo en El Cultural, o en el blog de Javier Armentia. O no lean reseñas, fíense de mí: cómprenlo, descárguenlo, da igual, pero léanlo.

Bill Bryson, "Una breve historia de casi todo", RBA Bolsillo, 1ª ed. septiembre de 2005
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